La Falda: 25 Años de agricultura sostenible y comunidad activa
Unas 50 familias comparten un espacio productivo en Cipolletti, llevando a cabo actividades colectivas a lo largo del año. En parcelas de 10 por 20 metros, estas personas conviven con el propósito de aprender y producir alimentos saludables. Este espacio de huertas comunitarias, ubicado en La Falda, Cipolletti, surge de la colaboración entre el INTA Pro Huerta y el municipio.
La experiencia comunitaria de producción se ha ido desarrollando al compás de la implementación de programas a nivel nacional, provincial y municipal. La zona productiva conocida como La Falda tuvo sus inicios alrededor del año 2000 en el sector de las chacras."
La iniciativa surge de la colaboración entre la Secretaría de Desarrollo Humano del municipio, el programa de huertas comunitarias y el INTA (programa Pro Huerta), que facilita la concesión de tierras en comodato a un grupo de desocupados con el propósito de cultivar alimentos para el autoconsumo.
En el año 2003, se establece el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria, El hambre más urgente, con el objetivo de desarrollar estrategias de autoproducción y fomentar el desarrollo humano a través de la educación, promoción y la adopción de habilidades y comportamientos sostenibles a lo largo del tiempo.
La colaboración con Pro Huerta para brindar asistencia técnica y capacitación resultó fundamental para la implementación del plan. En 2004, se formaliza el convenio entre el INTA y el área de huertas comunitarias del municipio. Jorge Muñiz, personal de apoyo del área de extensión rural del INTA, recuerda: "En principio, la meta era proporcionar alimentos frescos para el autoconsumo a familias en situación de vulnerabilidad económica. Ese fue el objetivo inicial, más allá de la contraprestación que se realizaba a través de los programas de empleo de esa época"."
"Los fundamentos de la iniciativa productiva se centraban en la preservación del suelo, la promoción de la asociación de especies y la implementación de mecanismos de rotación a lo largo de las temporadas, con el objetivo de cultivar alimentos saludables para las familias.
Inicialmente, cinco personas iniciaron el plan de capacitación y producción, atrayendo a más participantes a medida que se desarrollaban talleres, se brindaba asistencia técnica y se establecían colaboraciones con instituciones como la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue.