FEMICIDIO DE AGUSTINA:
¿Cuáles son las pruebas que incriminan a Pablo Damián Parra?
Pablo Damián Parra pasó de ser el testigo solícito y vecino colaborador de Agustina Fernández, a ser el único imputado por el brutal femicidio de la adolescente. Para la fiscalía, realizó el armado de “acting” que le permitió mantenerse lejos de los reflectores de la investigación, al menos durante los primeros meses.
Parra es un técnico superior en seguridad e higiene, de 39 años. Conoció a Agustina cuando vivía en el complejo de departamentos ubicado en la calle Confluencia al 1.300. La joven pampeana recién llegaba a la zona para estudiar medicina en la Universidad del Comahue.
De allí en más, Parra intentó convertirse en una especie de “guardián” de la joven, tratando de solucionarle cualquier necesidad básica que se le presentara. Y habrían iniciado una relación que no prosperó. El sábado 2 de julio del año pasado, en la tarde noche, ambos coordinaron para cenar juntos. Según el relato del hombre, Agustina se quedó terminando de preparar una comida mientras él iba a entregar una parrilla a la casa de sus padres. Cuando regresó, se encontró con la muchacha tendida en el piso, todavía con vida pero convulsionando y en un charco de sangre.
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Denunció que un delincuente había ingresado al departamento por el patio posterior con fines de robo y sorprendió a la joven mientras él se encontraba fuera. Incluso aseguró que se habían apoderado de 1.000 dólares, ropa deportiva y los dos teléfonos celulares. Pero se encontraron algunos elementos que lo incriminaron.
Por un lado, una pericia sobre las cámaras de seguridad de la ciudad realizada por el criminólogo Eduardo Prueger: en el horario que dijo haber salido hacia el centro, el vehículo no aparecía en ninguna imagen. Lo encuentran estacionado a dos cuadras del departamento. Unos 40 minutos más tarde, se lo ve reaparecer, pasando frente al complejo pero con las luces apagadas.
La segunda prueba es un trozo de tela azul, enganchado en el alambrado de púas que rodeaba el muro perimetral del domicilio. El cerco había sido derribado para permitir el ingreso de alguna personal. Podría haber sido el delincuente. Pero en ese retazo se encontró ADN de Parra. Contaminado por ADN del agente policial que manipuló la prueba, por lo que sus abogados van a impugnarla.
Hay otros elementos que a la fiscalía le permiten terminar de definir la situación: la violencia de los golpes habla de un “crimen pasional”; la reserva realizada por Parra en un hotel de San Martín de los Andes para dos personas y un anillo de compromiso; la relación que Agustina había iniciado con un joven de su edad.
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Y como dato de contexto: el testimonio de las amigas y compañeras de facultad de la adolescente. Ellas hablan de que Parra estaba “obsesionado” con Agustina, y se le aparecía con cualquier excusa.
Son las pruebas que alcanzaron en su momento para imputarlo e iniciar el proceso. En los próximos días deberá definirse si alcanzan para llegar al juicio, que puede llevar a Parra a prisión de por vida.