2023-11-03

¿Una nutria o un coipo? Una de roedores en la Patagonia

En pleno centro de Cipolletti, dos rescatistas encontraron un roedor abandonado dentro de una bolsa. Se encontraba en mal estado, con un golpe en la cabeza y sangre alrededor. Pero: ¿de qué animal se trataba realmente? El autor del golpe seguramente se debe haber asustado y su primera reacción fue atacarlo y abandonarlo por ahí.

Un segundo equívoco es confundirlo con una nutria, un roedor de origen europeo que en algún momento se trajo a América para tratar de aprovechar su pelaje. Es parecido, pero no se trata de ella.

En realizar, el animalito es un “coipo”, un roedor patagónico, bien autóctono y que trae su nombre desde el “mapudungun”, la lengua del pueblo mapuche. Las rescatistas lo llevaron a una veterinaria, donde lo internaron para tratar de salvarle la vida.

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Pablo Chafrat, ambientalista y director del Museo de Ciencias Naturales de Roca, explicó que el coipo es el roedor más grande originario de la Patagonia, pariente cercano del carpincho. En ambos casos, son roedores que se fueron adaptando a una vida acuática.

Estos animales viven en colonias: tienen hábitos gregarios, se instalan en sociedades y cuidan de sus crías. Se los puede observar a orillas de algunos brazos del río, especialmente en la zona de la Isla Jordán; o en sectores del Canal Principal. “Y si no se los molesta, son muy interesantes para los aficionados a la fotografía”, apuntó Chafrat.

Los coipos, como todo animal silvestre, no representa un riesgo para la salud humana: “no se conoce ningún caso en que haya sido vector para una enfermedad”, explicó. Algunas especies más chicas, como aves o reptiles, al permanecer en condiciones de encierro sufren de un estrés que les hace padecer alguna afección. Pero ese posible contagio se da de forma indirecta, a través de las heces. No es el caso de este tipo de roedor.

Otro tema para tener en cuenta: la ley de protección de la fauna silvestre prohíbe expresamente tener a estos animales como mascota, su caza y su comercialización.

Por el momento, el coipo no está en riesgo de extinción aunque es una especie protegida. Los cambios ambientales y las variaciones del régimen de los ríos no parecen haberlo afectado demasiado. En este caso, el coipo podría haberse alejado de alguna acequia o de un canal secundaria y, al sentirse perdido, buscaba refugio en otro sector.

La gran recomendación es que no se los ataque ni los lastime: se los puede inmovilizar con alguna caja o jaula, y después – con los recaudos del caso -, avisar al personal de Fauna Silvestre de la provincia. Tiene su delegación sobre la calle Alem, entre Brentana y Alem.

 

 

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