Un merendero infantil está en peligro de cierre por falta de alimentos
La difícil situación económica que atraviesa el país está dejando a los comedores y merenderos comunitarios en una situación de extrema precariedad. Sin la ayuda del municipio, muchos de estos emprendimientos se ven amenazados con tener que cerrar sus puertas, dejando a las familias más vulnerables sin acceso a una merienda. Quienes quieran ayudar se pueden comunicar al celular 2995310142
Desde hace 7 años, Angélica, fundadora del merendero "La Horita Feliz", viene trabajando incansablemente en su barrio para ayudar a las personas en situación de vulnerabilidad. Durante todos esos años, ha contado con la colaboración solidaria de la comunidad y, además, ha recibido apoyo del municipio para poder adquirir los insumos necesarios para las meriendas.
Sin embargo, recientemente ha recibido una noticia devastadora: el municipio ya no podrá entregarles mercadería este mes. Esta falta de apoyo representa un golpe muy duro para el merendero, que actualmente atiende a 16 familias y no cuenta con los recursos suficientes para ampliar su alcance.
"Nosotros la vemos mal porque tenemos familias que están estables, pero también tenemos familias de muy bajos recursos, que a veces una jarra de leche, una torta frita les ayuda a pasar la tarde, pero está muy jodido en todo el tema.
Para todos está jodido, también para mí, para vos, pero sí, la realidad es que es una situación espantosa lo que estamos viviendo. A veces veíamos que a veces faltan lugares que, por ejemplo, Neuquén, que quizás tiene un recurso económico hasta más importante, también pasa esta situación. Los chicos van a la escuela con hambre. Sí, sí, sí, nosotros si pudiéramos, por ejemplo, darle la comida o la merienda todos los días lo haríamos, pero no nos alcanza."
El merendero "La Horita Feliz" no solo se encarga de brindar meriendas a las familias en situación de vulnerabilidad, sino que también organiza actividades y entregas de útiles escolares en fechas especiales como el Día del Niño. Este compromiso con la comunidad ha sido posible gracias a la solidaridad de muchas personas, pero con la situación económica actual, conseguir donaciones se ha vuelto cada vez más difícil.
Angélica relata cómo muchas otras iniciativas se encuentran en la misma situación. "El otro día estuvimos con una chica que tiene un comedor y ella le donaba una harina, entonces me donó la harina a mí y yo le doné el té a ella para que también pueda seguir. Está en la misma situación mía. Nos estamos rebuscando así hasta que se pueda."
La fundadora del merendero expresa su tristeza ante esta situación y su preocupación por las familias de bajos recursos que dependen de estos servicios. Ella misma ha experimentado la dificultad de llevar comida a su propia mesa, a pesar de contar con un ingreso estable.
A pesar de las dificultades, Angélica se muestra agradecida por la solidaridad que ha recibido de la comunidad y de personas desconocidas que han enviado donaciones. Sin embargo, la situación es cada vez más crítica y la incertidumbre sobre el futuro del merendero y de otros proyectos similares es preocupante.