ENTREGAS LIMITADAS Y CAÍDA EN LAS VENTAS
Los anuncios de Economía se trasladaron a precios en forma simultánea
Los “nuevos precios” que anticipaban los distribuidores que operan en el ámbito de la ciudad, se tradujeron desde esta mañana en aumentos que rondan el 40 % en promedio. Esto en los productos de consumo masivo y desde el mayorista. El impacto en el consumidor final puede ser un poco mayor todavía.
La contrapartida es que la inestababilidad y la incertidumbre de los días previos han retraído considerablemente la demanda. Muchos alcanzaron a comprar en cantidad la semana previa; pero otros consumidores – especialmente los de menor poder adquisitivo -, están “francamente asustados”.
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Los productos navideños, por ejemplo, no se están vendiendo con el ritmo de años anteriores. Eso a pesar de algunas advertencias que hacen llegar el kilo de pan dulce a 10.000 pesos para la semana entrante.
La distribuidora de Arcor anunciaba aumentos de entre el 60 y el 80 % en su línea de productos. Los mayoristas de vinos, cervezas y bebidas en general, del 20 %. Los productos lácteos de La Serenísima – marca líder del mercado -, se ubicaba con alzas del 10 % pero con cupos y faltante en varios rubros.
Las golosinas y galletitas en general, alcanzaban aumentos del 40 %. Algo similar se registraba en las frutas y verduras, mientras que para la carne se espera un aumento del 50 % o superior.
En todos los casos, los distribuidores están aceptando ventas al contado o a muy corto plazo; y con volúmenes ajustados. Según explicaron desde el sector, hay dos grandes temores que los obligan a mantener restricciones: nadie está muy seguro de que esta escalada no vaya a dispararse otra vez; y temen que las fábricas dejen de entregar la producción y quedarse sin stock.
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En el ramo se comenta la sorpresa que se llevó un distribuidor que de golpe advirtió un “boom” en los pedidos de una determinada marca de harina. Como la cantidad pareció anormalmente alta, decidió paralizar la entrega argumentando “falta de precios”. Y cuando pudo contactarse con el molino, se dio cuenta de que estaba “demasiado abajo, casi a mitad del valor”.
En cuanto al impacto que tendrán esos incrementos en el público en general, todo dependerá de la decisión individual de cada almacenero o mercadista. “De todos modos, mucho margen no hay. Uno puede jugar con algunos precios, pero no somos formadores y tenemos que mantenernos en actividad”, dijeron desde la Cámara de Industria y Comercio.