Un robo cada 60 horas afectó el servicio eléctrico durante el 2023 en el Alto Valle
El promedio todavía puede variar, porque el año aún no termina y, de acuerdo a datos que informó la empresa distribuidora de energía, los robos y hechos vandálicos rque afectaron el servicio se producen cada menos de tres días, dato que corresponde al sistema de media tensión.
Los más recientes fueron esta semana, arrancando el martes 19, en Campo Grande, donde se destruyó un transformador que abastecía la estación de bombeo de agua potable de Villa Manzano. Fue durante la madrugada y dejó sin agua a la localidad hasta alrededor de las 14.30. El miércoles 20 en Allen fue un transformador de 5 KVA, en zona rural. El jueves 21 en Cipolletti, en cercanías de Ferri, roboraron otro equipo que dejó sin luz a todos los vecinos del sector. Y en la madrugada del 21, también se vio afectado Cervantes por la sustracción de cables de media tensión.
Desde EdERSA informaron que, a lo largo de este año, entre Catriel y Villa Regina, ocurrieron 115 robos contra instalaciones de media tensión, sólo en esa zona del Alto Valle.
Respecto de los hechos delictivos que involucran cables de acometidas y cruces de calle, es decir de baja tensión, se registran a diario y siguen en aumento. Estiman que, por día, los delincuentes roban entre 15 y 20 acometidas, entre las localidades mencionadas.
En tanto indicaron además que en lo que va del año, en el corredor Cinco Saltos a Villa Regina, se robaron 81 transformadores de distribución. El mayor número fue en Cervantes, con 25, le sigue Cinco Saltos con 24 y en Cipolletti se llevaron ocho.
Otra de las cifras preocupante es que en Cervantes se robaron alrededor de 15 km de líneas de media tensión, también en lo que va de 2023.
Los datos aportados desde la empresa distribuidora marcan que, desde fines de 2020 a la fecha, robaron más de 170 equipos en toda su área de concesión que tiene la firma.
Los robos y el vandalismo ponen en serio riesgo el servicio eléctrico, no sólo por los costos, sino que lo más graves es que casi que no hay stock en equipos y materiales que se requieren para el servicio que presta EdERSA.
Cada vez se hace más difícil reemplazar los dispositivos e insumos que se requieren para tal fin, porque se torna complejo para la empresa reabastecerse para contar con repuestos y material de emergencia.