Tristeza por la muerte de un histórico vecino y empresario de la región
Cipolletti, y muchas de las localidades que componen el Alto Valle, despidieron ayer a un pionero de los cultivos, de la fruticultura y un viverista reconocido a nivel mundial, Roberto Rosauer, un querido poblador y empresario de la región.
La triste partida de Rosauer se conoció en horas de la mañana y generó pesar entre los valletanos. Siguiendo la tradición familiar, Roberto estuvo durante años al frente de la reconocida firma “Los álamos de Rosauer”, dedicada a la plantación, producción y venta de todo tipo de plantas y sus famosos rosales, que le dieron color y vida a cientos de hogares en la región.
Roberto acompañó y llevó adelante diferentes tareas para apoyar a la producción regional, aportando a través de diferentes proyectos de innovación y sistemas de producción ligados al sector.
Fue un viverista de renombre no sólo en Argentina, sino que obtuvo un reconocimiento a nivel internacional. Un hombre que hizo un enorme aporte a la fruticultura del Valle.
Hijo de Juan Erich Rosauer (el parque debe su nombre a este pionero de la ciudad) y de Irene Toschi, Roberto siguió la tradición familiar que en Cipolletti comenzó en 1940, cuando su padre compró 20 hectáreas. Además, le dio continuidad a diversos proyectos que ya había emprendido en distintos puntos del Alto Valle y Valle Medio desde 1920.