Prorrogaron la prisión preventiva del único detenido por el femicidio de Carina Barros
Fue por un pedido de la fiscal del caso Natalia Rivera, que la justicia resolvió extender la prisión preventiva de M. E. T, acusado de asesinar a joven de 15 años, Carina Barros Méndez, en Buta Ranquil, en octubre del año pasado. La jueza de garantías Leticia Lorenzo, avaló el pedido de la fiscal del caso y la prorrogó por dos meses.
En la audiencia realizada días atrás, Rivera sostuvo que están vigentes los riesgos procesales por los cuales se impuso la medida de detención: de entorpecimiento de la investigación y para la integridad de la familia de la víctima.
Este fue el argumento para solicitar la prórroga de la prisión preventiva por dos meses. Además, la fiscal manifestó su rechazo al pedido para que la medida sea sustituida por la prisión domiciliaria, como lo hizo la defensa del acusado.
El femicidio bajo investigación fue cometido el 26 de octubre por la madrugada. El acusado, M. E. T, le provocó lesiones a Barros con un cuchillo, entre las 2 y 3.30 de la madrugada. Lo hizo luego de ingresar al domicilio de la víctima, mientras ella estaba sola, ya que su hermano y su padre habían salido hacia un incendio que se originó en una chacra cercana de unos familiares. Del incendio, el hermano de la víctima fue advertido por el acusado, quien lo llamó por teléfono previamente y le dijo que fuera hacia la casa de su abuelo “porque se estaba quemando”.
El acusado aprovechó esta situación para meterse en la vivienda y dirigirse hacia la habitación de la víctima. Allí le rompió el celular y comenzó a agredirla. Ella corrió hacia la habitación de su hermano que está en la parte exterior de la vivienda y, en ese momento, la atacó con el cuchillo, provocándole lesiones que le causaron la muerte
El delito que el Ministerio Público Fiscal le atribuyó a M. E. T fue femicidio triplemente calificado, por el vínculo, por mediar violencia de género y por alevosía, en carácter de autor.
Durante la audiencia de formulación de cargos, la fiscal del caso planteó que el acusado y la víctima habían tenido una relación de noviazgo de alrededor de tres años, que estuvo signada por la violencia de género, la cual continuó una vez terminado el vínculo.