2024-03-09

El comedor “Ubuntu” de Ferri necesita ayuda para seguir con su trabajo solidario

Hace nueve años, un grupo de personas puso en marcha un proyecto solidario en la zona de Ferri. Se instalaron en el sector nuevo, sobre la calle 19 bis y las vías, a partir de un comedor que sirvió como centro de organización para desarrollar otras tareas: talleres, ayuda escolar y biblioteca, derivación y contención para víctimas de violencia de género, ropero comunitario.

 

La crisis galopante y la inflación los llevó a tener que hacer un alto en las tareas del comedor. “En febrero no pudimos seguir; no teníamos recursos. Ahora se acercó una fundación con una importante donación de alimentos secos y queremos retomar la actividad”, precisó Mónica, alma mater y organizadora del proyecto. “Necesitamos todo, desde verduras a carne, aceite, o una garrafa. Todo se recicla”, precisó con una sonrisa y un entusiasmo que no decae nunca.

 

La misma elección del nombre habla de un proyecto que trasciende la ayuda directa: “Ubuntu” es una palabra de orígen zulú y significa “yo soy porque nosotros somos”. Se trata “de una filosofía de vida que nos lleva a sentirnos realizados y felices solamente si las demás personas también lo están”, reveló Mónica.

 

Leé también: Pensando en el inicio de clases, la biblioteca de Ferri brinda talleres de costura gratuito

 

La mujer explicó que “Ubuntu es un modo de vida en comunidad, que todos tengan y a nadie le falta”. Y trae a cuento la anécdota de un antropólogo norteamericano que realizó una experiencia con un grupo de niños sudafricanos: colocó una canasta llena de frutas en un extremo de la calle y les dijo a los chicos que quien llegara primero, tendría el derecho de comérselas todas”.

 

Para el asombro del científico occidental, a la voz de largada los pibes no salieron corriendo. “Se tomaron de la mano, salieron todos juntos y llegaron juntos a la canasta con frutas para después compartirla entre todos. Eso era 'Ubuntu'. Vivir en armonía”, explicó la mujer.

“En el barrio hay muchas necesidades. Pocos lo saben, pero en la última semana tuvimos dos personas que intentaron suicidarse. Por la desesperación. Una persona mayor se colgó de un árbol y lo rescataron los trabajadores rurales. Y después, otro hecho con un muchacho”, precisó.

 

Otra de las grandes necesidades que visualiza Mónica es la ayuda escolar: “Tenemos familias que tienen cinco hijos; y están definiendo que este año solo dos van a ir a la escuela porque no tienen cómo comprarles los útiles. Es algo que no podemos permitir. Es un retroceso”, se enoja. Pero también apela a la solidaridad de la comunidad: “vamos a hacer una campaña para que todos los chicos tengan la oportunidad de ir a clases”.

 

 

Seguí leyendo: Padece una enfermedad autoinmune y organizan una campaña solidaria para ayudarla

 

En el comedor se dictan talleres de artesanías, macramé, reciclados, sahumerios, masilla epoxi que después venden en la Feria de la Economía Social. Allí funciona también el ropero comunitario y un centro de distribución de medicamentos. “Formamos parte de una 'Ruta Solidaria de Medicación', que funciona en red en todo el país. Y siempre nos llegan remedios para los vecinos que no pueden comprarlos”, contó.

 

Una gran preocupación para este año es el tema del gas: “una garrafa, en Ferri se está vendiendo a 12.500 pesos. Queremos tener cuatro y llenar también el tubo de 45 kilos para poder cocinar”, expresó. Y se ilusiona con que la comunidad puede dar una mano para que el proyecto Ubuntu siga funcionando en medio de la crisis.

 

El comedor funciona en la casita “pintada de lila” que está al lado de las vías, atrás del barrio Empleados de Comercio. Y los que quieran colaborar, pueden comunicarse a los celulares 299 332 8152; o el 299 601 4091. “Todo nos viene bien; alimentos; ropa; útiles escolares, Toda ayuda es bienvenida para poder seguir adelante”, contó.

 

Y si alguien puede hacer una donación en dinero en efectivo, puede hacerlo a través de la cuenta de Mercado Pago: alias: alfa.doctor.clamo.mp

 

 

 

Te puede interesar