Tras 21 años de lucha se comienza a saber la verdad detrás de la desaparición de Sergio Ávalos
21 años de lucha, de marchas constantes, de reclamos sin descanso. Una vez más, la comunidad se congregó para exigir justicia por la desaparición de Sergio Ávalos. En esta oportunidad, se siente una energía distinta, una esperanza renovada.
Después de tanto tiempo, finalmente se vislumbran avances significativos en la investigación. El camino ha sido arduo, marcado por falsos comienzos, parates y apelaciones, pero cada obstáculo superado ha fortalecido la determinación de aquellos que buscan respuestas.
Mercedes Ávalos, su hermana, junto a Asunción su padre recibieron ayer en la Universidad Nacional del Comahue el legajo de Sergio. Hubo emoción en otro aniversario más que se cumple desde su desaparición. Este año es dintinto, hay 20 imputados en la causa. Hay un video, hay pruebas de que la hipótesis de que finalmente ingresó era cierta.
El año pasado, veinte personas, entre ellos militares, policías y empleados que estaban esa madrugada de 2003 en el boliche, por la causa fueron citados bajo la imputación de desaparición forzada de personas.
En febrero se iniciaron las indagatorias, se recabaron testimonios clave que dieron un giro a la pesquisa. La certeza de que Sergio estuvo en Las Palmas se hizo palpable, desmontando cualquier intento de encubrimiento. La colaboración de la tecnología y las fuerzas federales ha sido fundamental en este proceso, respaldando la hipótesis inicial de la responsabilidad de quienes custodiaban el boliche aquella noche fatídica.
" Siempre intentaron agotarnos de que quedara en el olvido, gracias a Dios, yo siempre digo que aquellos que nos han acompañado en estos 21 años de marcha, tanto organizaciones como familiares, los mismos estudiantes de la universidad, gracias a ellos es que se puede tener todavía en marcha el pedido de justicia por Sergio. Sin ello creo que no hubiésemos tenido la fuerza y esto ya se hubiese abandonado hace rato." indicó Mercedes Ávalos.
La persistencia de los familiares, organizaciones y la comunidad estudiantil ha sido crucial para mantener viva la memoria de Sergio y el reclamo de justicia. La plantación de árboles en su honor, símbolo de vida que se renueva en medio de la lucha incansable por esclarecer su desaparición. El apoyo inquebrantable de la universidad, reafirma el compromiso con la búsqueda de verdad y justicia.