El adiós al Negro Machado Gómez, un símbolo del Cipolletti de los '70
El uruguayo Gilberto Sandalio Machado Gómez. Salía así, de corrido. Era una marca reconocible en el mundo futbolero del Cipolletti en la década de los '70. Si estaban el Negro y el Turco (Rafael Yanani), no había de qué preocuparse; la “cueva”, la zaga central, iba a ser casi impenetrable. Yanani falleció hace cuatro años; el “Negro” se fue esta semana, seguramente para seguir hablando y jugando a la pelota.
Llegó a la región de la mano de Juan Perilli, el histórico entrenador albinegro. Estaba buscando jugadores para el primer nacional que iba a jugar Cipolletti, el de 1973, después de aquella angustiosa clasificación por penales frente a All Boys de La Pampa. Le habían señalado a un delantero picante, Jorge Ballejos, y se fue a verlo al entrenamiento del Deportivo Morón. Allí se encontró con Machado: mirada al frente, pelota al piso, voz de mando en la defensa, buen cabeceador.
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Se los trajo a los dos; junto a otros refuerzos más los jugadores de la casa, se dieron a la tarea de jugar contra los grandes: le tocó la zona A, con River, San Lorenzo, Vélez, Estudiantes, Newells, Racing y Colón, entre otros. Terminó en la posición 12, entre 15 partipantes, con 11 puntos. Un campeonato que se llevarían los “canallas” de Rosario Central.
Machado Gómez y el "Ruso" Strack, dos símbolos del Cipolletti de los años 70. Foto: archivo.
Pero la historia siguió, porque el uruguayo que había llegado “por tres meses”, que jugó en la selección juvenil de su país, con pasado en Nacional y Liverpool de Montevideo, se enamoró de la región y se quedó. En la memoria de aquellos futboleros quedaron las pinceladas de su personalidad, que lo hacían ir a buscar al área rival el cabezazo goleador. El que lo tenía como primera referencia en la salida. El que además, intimidaba a sus rivales por su recia personalidad.
De los clásicos con el Deportivo Roca y las “caricias” que se propinaban con el “Nene” Travesino quedó una amistad que se prolongó en el tiempo. De los enfrentamientos con Huracán de Comodoro Rivadavia, mil anécdotas en las que se resaltaba el significado de un enfrenamiento con historia.
Cinco temporadas jugó el “Negro” Machado Gómez con la albinegra. En 1978 decidió cambiar de aires y se mudó de vereda, se fue a jugar a Independiente de Neuquén. Allí continuó con su andar elegante y su mirada “asesina”, tratando de avisar a los delanteros contrarios que iba a ser difícil pasarlo. Después fue técnico del primer equipo, entrenador de las inferiores y a principios de los 2000 se fue a la Universidad Nacional del Comahue para crear y organizar la Liga Universitaria. Un torneo en el que todos querían estar.
Se fue el “Negro” Machado Gómez; el uruguayo, un ejemplo de entrega al 100 por ciento en las canchas del Alto Valle.