El ginecólogo violador quedó en libertad tras cumplir su condena de 17 años de prisión
Organizaciones feministas de la región aseguraron que Carlos Anzaldo, el ginecólo condenado por violación de tres menores de edad que además eran sus alumnas, recuperó su libertad luego de cumplir 17 años de prisión. Los hechos imputados ocurrieron durante 2006, cuando el profesional daba clases de Biología en un colegio secundario de Cinco Saltos.
La denuncia provocó una gran repercusión en toda la región y los juicios fueron seguidos atentamente por diferentes agrupaciones. Finalmente, el profesional fue juzgado por tres hechos diferentes, mientras que otras dos denuncias habían prescripto. La sumatoria de condenas determinó una pena de 23 años de cárcel, aunque un tiempo después se la redujeron a 17 años. La primera condena de prisión efectiva se conoció en noviembre de 2007, con lo cual este año estaba en condiciones de salir en libertad.
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Como pena adicional, se determinó la inhabilitación para ejercer la medicina durante el mismo tiempo. Las integrantes de la Multisectorial de Mujeres cuestionaron la determinación del juez de Ejecución Penal, Lucas Lizzi, acusándolo de tratar de beneficiarlo “reduciéndole las penas”. Y aseguraron que Lizzi se desempeñó como secretario del juzgado de Paz de Cinco Saltos.
El ginécologo fue juzgado por los abusos cometidos contra tres adolescentes que habían sido sus alumnas. Foto: archivo.
En 2006, Anzaldo ejercía como ginecólogo en Cinco Saltos y era profesor de Biología en el CEM 72 de la misma ciudad. En ese momento tenía 52 años y se ganaba la confianza de las estudiantes. En algunso casos, las derivaba a s consultorio particular, donde cometió los abusos.
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En 2016, cuando cumplía ocho años de prisión, el juez Lizzi le autorizó “salidas transitarios”, avalado por una pericia psicológica que determinaba que “la valoración de riesgo de violencia sexual es bajo”. Esas salidas eran realizadas con una tobillera electrónica, bajo la supervisión de un familiar, y debía permanecer en su domicilio al menos durante 12 horas.
Como regla adicional, el juez le había prohibido entrar en contacto “con menores de edad ajenos a su círculo íntimo familiar".