2024-09-06

¡Cómo estará la situación que hasta los usureros están en recesión!

La reflexión de un comerciante cipoleño a propósito de los créditos “a muy corto plazo”

Son tan poco queridos como necesarios a la hora de levantar un cheque o pagar a un proveedor insistente. Los comerciantes cipoleños los conocen bien: especialistas en relaciones públicas, recorren los locales de los distintos barrios ofreciendo su producto. “Financiación extra bancaria”, le dicen algunos. Sin demasiados trámites. Ellos saben donde vivís.

 

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Desde hace unos años, esa forma de crédito “ágil y expeditivo” empezó a ser monopolizado por un grupo de colombianos. “Porque son de Colombia, claro”, aclara la fuente. Es gente que dispone de dinero “cash” en el momento, pero “a muy corto plazo” y con tasas de interés más elevadas que la normal.

 

Para un comerciante puede ser vital contar con esa financiación para poder cubrir algunos cheques que se entregaron para pagar una mercadería que después no se vendió tan rápidamente como se pensaba. O porque otros cheques de terceros que se habían entregado como garantía se cayeron más escandolosamente todavía.

 

Algunos comerciantes no tienen más remedio que recurrir al financiamiento que les ofrecen los usureros. Foto: archivo.

 

El problema es que “tapar un agujero” puede significar la apertura de otro más grande, porque las tasas de interés son superiores a las bancarias. “Hoy deben estar entre un 55 y un 60 % mensual. Se puede pactar una forma de pago diario, semanal o mensual”, precisó un mercantil.

 

¿Qué pasa si cuando termina el plazo el deudor no alcanzó a juntar el dinero? Bueno... así como en las películas. “Un amigo había entrado en esta financiación con los colombianos. Llegó el día de pagar y no tenía la plata. Y los hombres le advirtieron que si no se ponía, le podían pasar cosas”, explicó.

 

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La presión fue subiendo: desde las llamadas telefónicas a toda hora, el paso por la vivienda particular, las fotos de los hijos en la escuela. Finalmente, el padre del comerciante sacó un crédito personal para poder levantar la deuda y rescatar al hijo. Así que en ese caso las cosas no pasaron a mayores.

 

Otra forma que tienen de cobrarse es “en especie”: puede ser una parte con mercadería que tenía a la venta; otra parte con el mobiliario del comercio. “Eso se pacta de antemano”, precisó otro comerciante.

 

Pero en estos tiempos que corren, con ventas de capa caída y expectativas a la baja, ni los “colombianos” se salvan. “Cómo estaremos que hasta los usureros están en recesión”, comentó con acidez un almacenero de la zona norte de la ciudad. La realidad es que un comerciante está dispuesto a endeudarse cuando hay expectativas de aumentar las ventas. El panorama que se ve para las próximas semanas es bien distinto y la práctica se vuelve más conservadora. Por eso, lo que menos quiere el propietario de un almacén o mini mercado es endeudarse en esas condiciones.

 

 

 

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