2024-09-06

ANÉCDOTA

Soledad Silveyra expuso el accidente que sufrió por espiar a Sandro

Un accidente inesperado

Soledad Silveyra sorprendió a todos con una anécdota que dejó a más de uno boquiabierto. Durante su visita al programa conducido por Fer Dente, reveló el episodio donde su curiosidad por Sandro la llevó a sufrir un accidente que le dejó una cicatriz para toda la vida. Es evidente que, a veces, ser chusma puede tener consecuencias inesperadas.

El interés de Dente se desató con una pregunta que inmediatamente puso a Soledad Silveyra en modo narrativo. "¿Cómo fue que esa pequeña Solita adolescente curiosa espiando a Sandro, su compañero de elenco, tuvo un accidente?". Ese simple cuestionamiento resultó el disparador de una serie de recuerdos que llevaban tiempo guardados en la memoria de la actriz.



Todavía con marcas visibles del percance, Silveyra decidió mostrar al público la cicatriz en su pierna, fruto de su juventud inquieta. Se levantó y frente a las cámaras, expuso la marca memorabilia de una travesura fallida. Las risas y exclamaciones no se hicieron esperar, y fue entonces que el conductor avanzó a pedir más detalles.

"Se llevó puesta una viga mientras estaba chusmeando, ¿cómo fue eso?", insistió Dente, buscando profundizar en el relato. Soledad Silveyra no dudó en aclarar que el incidente sucedió en los ya desaparecidos estudios de Lumiton, en Munro. "Estábamos ahí en el comedor. Él estaba sentado lejos y yo me levanto y lo veo que está con una señora", comenzó narrando con evidente nostalgia.



Intrigada por la identidad de la enigmática dama que acompañaba a Sandro, Silveyra optó por acercarse de manera furtiva. "La señora me había parecido un poco rara, era muy mayor para él. Igual a él le gustaban las mujeres más grandes. Entonces me agaché, no podía creer lo que estaba viendo". Ser invisible pareció una solución viable y es allí donde la curiosa joven tomó la mala decisión que le costó una herida.

La accidentada aventurera detalla cómo se llevó la peor parte al avanzar arrastrándose. Con la mirada fija en su objetivo, la distracción la llevó a engancharse con un clavo que se le clavó en la pierna. El dolor fue inmediato, pero lograr salir airosa de esa situación requería de discreción absoluta. Sin reclamar por la terrible experiencia, optó por gritar por ayuda solo después de haberse alejado lo suficiente.

El remate de esta historia queda justamente en la pregunta de Dente que buscaba saber si valió la pena el esfuerzo y el daño sufrido por espionaje. Mientras el público mantenía la respiración contenida, Silveyra sentenció con mucho humor: "Sin comentarios sobre eso. Tenía razón en hacer todo el esfuerzo (por espiar)". Una confesión que, entre risas, destacó que la curiosidad puede ser incluso más poderosa que el dolor físico.

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