Desbarataron una banda narcocriminal que operaba en el Alto Valle
En Neuquén, la fiscalía Federal 1 bajo el liderazgo de Vanesa Rebollosa, inició una intensa investigación en cuanto a la venta de drogas en el conocido barrio Progreso. La investigación no sólo reveló la operación de un kiosquito narco, sino que se vincularon varios puntos de venta de drogas adicionales en el sector de Toma Pacífica.
El punto de partida de esta pesquisa fue una denuncia acerca de la venta de drogas en un domicilio específico del barrio Progreso. Valiéndose de esta pista, los efectivos de la división de Narcocriminalidad de la Policía neuquina comenzaron con un arduo y meticuloso trabajo de observación y seguimiento. Las viviendas de los barrios populares, como Progreso y Toma Pacífica, presentan un desafío particular debido a la presencia de "soldaditos". Estos jóvenes, al servicio de los narcotraficantes, se encargan de alertar sobre cualquier situación inusual, movimientos policiales, o la llegada de clientes inesperados, lo que dificultó significativamente el trabajo de las autoridades.
Pese a los obstáculos, la investigación avanzó considerablemente y permitió la identificación de una red de distribución mucho más amplia. En uno de los hallazgos más importantes, se condujo a las fuerzas de seguridad hasta Allen, un lugar del Alto Valle, donde residía el proveedor principal de la cocaína distribuida en la región. La cantidad de droga incautada en el marco de esta operación ha sido valuada en aproximadamente 24 millones de pesos, una cifra que habla de la magnitud de la red desmantelada.
No es la primera vez que estos domicilios son objeto de investigaciones por delitos relacionados con el narcotráfico. A lo largo del operativo, se supo que estas viviendas ya habían sido investigadas previamente por similares actividades ilícitas, consolidando la importancia y recurrencia del problema.