2024-11-07

Club San Martín: 84 años de deportes y compromiso con la sociedad

Los “leones” están de festejo por un nuevo aniversario de su fundación

El club San Martín, los “leones” del barrio Don Bosco, el tradicional “Celeste” cipoleño, está de festejo: cumplió nada menos que 84 años de una vida intensa y singular. Con sus éxitos deportivos, su compromiso con la realidad de los barrios, pero también con algunos sinsabores que a principios de siglo lo pusieron al borde de la quiebra.

 

A fines de los años '30 se formó la famosa Liga Independiente de Fútbol y algunos fanáticos decidieron sumarse con un equipo que se llamó “Los Pingüinos”. El segundo paso fue conformar un “club en serio”, y así nació el San Martín: el 6 de noviembre de 1940 eligieron a la primera comisión directiva, que estuvo presidida por Pedro Macarone.

 

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Lo acompañaero José Puertas como vice; secretario Francisco Huerga; pro secretario Aurelio Martín; Joaquín Zapata tesorero; Julio Hanz como pro tesorero; y los vocales Manuel Laurado, Raúl Rodríguez y Elizamón Villar.

 

Según contó José Quiñones, un apasionado de la historia y autor de un libro sobre los “celestes”, el nombre fue propuesto por José Puertas, activo colaborador de la época. “El general San Martín fue el héroe de nuestra patria .al que se le debe la libertad de nuestro país”, afirmó en aquella oportunidad el español Puertas”, contó.

 

El club del barrio Brentana / Don Bosco y sus 84 años de historia. Foto: gentileza.

 

Luego de deambular por distintas canchas, el club logró asentarse en el actual predio del barrio Brentana, sobre la calle Manuel Estrada. Y en 1977 concretó el estadio de fútbol, un lujo para la época, con tribunas de cemento, cabinas de cemento, un cesped inmaculado y riego por aspersión. Para su inauguración se jugó un amistoso con el Green Cross, equipo de Temuco y que terminó empatado en un tanto por bando.

 

Dos futbolistas sobresalen en la historia de los celestes: el “Pato” Alonso y la “Mona” Bravo, dos jugadores que quedaron grabados en la retina de los hinchas del club.

 

Pero el club también conoció malos momentos. Las deudas, el abandono y el olvido parecían encaminar a la institución hacia una lenta extinción y el remate amenazaba sobre el predio. Abajo de las tribunas se habían instalado algunas personas que no tenían un lugar para vivir. El club parecía “tierra de nadie”.

 

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Quiñones contó que en el bar que se encontraba en Primeros Pobladores y González Larrosa, propiedad de doña Estersila Espinoza, los socios vitalicios planificaron la recuperación de la institución para evitar su desaparición. “Héctor “Tito” Díaz, “Manolo” Rosales, Amador Aninao, Jacinto Di Lauro, Eduardo Buono y el “Rudy” Salto, conforman la Comisión Reorganizadora formalmente reconocida por la Inspección General de Personas Jurídicas el 30 de agosto de 2004”, precisó el historiador.

 

“Contra viento y marea, soportando agravios personales y hasta un “atentado” de vidrios rotos en la casa de don Amador, nada amedrantó la convicción de los vitalicios de estar transitando el sendero correcto, sin retorno posible alguno. En diciembre de 2005, tras un largo y tortuoso recorrido, el esfuerzo de los empecinados “dinosaurios” posibilita que el club recupere la institucionalidad, luego de varios años preñados de avatares. La etapa refundacional se pone en marcha”, contó Quiñones en su sitio de Facebook

 

 

 

 

 

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