POLÉMICA DECISIÓN
Sigue el ajuste: el Gobierno cerró Enohsa, el ente encargado de garantizar el acceso al agua potable y cloacas
El reciente cierre del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa) por parte del gobierno liderado por Javier Milei ha desatado una fuerte controversia. Establecido en 1995, el organismo tenía la crucial tarea de gestionar y supervisar proyectos de infraestructura hídrica en Argentina, garantizando así el acceso a servicios esenciales como el agua potable y el saneamiento.
La clausura del Enohsa se oficializó a través del Decreto 1020/2024, lo que dejó a la vista una serie de desafíos para las comunidades más vulnerables del país. De acuerdo con el decreto, esta medida busca disminuir la superposición de funciones gubernamentales y asegurar una gestión más eficiente de los recursos hídricos. Aunque el Ejecutivo justifica la decisión señalando una simplificación y transparencia en el gasto público, diversos sectores critican este paso como uno de los más duros del actual plan de ajuste, especialmente para las comunidades menos favorecidas.
En los últimos años, el Enohsa fue el responsable de que más de 2,5 millones de personas tuvieran acceso al agua potable por primera vez. Asimismo, benefició a otros 3,1 millones con mejores servicios de saneamiento, desarrollando proyectos esenciales para mejorar la salud pública. Particularmente notables fueron los proyectos emprendidos para las comunidades Wichi en Salta, donde el acceso al agua potable transformó vidas entre 2020 y 2021.
La medida ha detenido aproximadamente 617 obras que estaban en ejecución y 156 que estaban por comenzar, en un impacto que también deja en suspenso otros 1.037 proyectos planificados para 2024. Esta paralización se suma a una serie de decisiones políticas que han implicado recortes significativos en recursos destinados a las poblaciones más necesitadas del país, generando incertidumbre sobre el futuro de estos servicios vitales.
Con las críticas en aumento, el gobierno de Javier Milei enfrenta una ola de cuestionamientos que abordan tanto la ética como la viabilidad de estas políticas de ajuste. Mientras algunas voces continúan resaltando la promesa de Milei de eficiencia y optimización gubernamental, otras recalcan las posibles consecuencias nefastas de una gestión que, a ojos de muchos, prioriza el ahorro a corto plazo sobre el bienestar público a largo plazo.