Vivir sin DNI: "Quiero trabajar bien pero no puedo, soy prácticamente nada"
En la meseta de Neuquén, a pocos metros de lo que será el nuevo cementerio, se refleja una de las caras menos visibles de una provincia reconocida por su riqueza en recursos. Familias enteras viven en condiciones precarias, enfrentando dificultades extremas, entre ellas, la falta de documentación que limita su acceso a derechos básicos y oportunidades laborales.
Desde 2013, César un hombre de origen boliviano intenta regularizar su situación migratoria sin éxito. Perdió sus documentos en un incendio y desde entonces ha sido derivado de un lugar a otro sin obtener respuestas concretas.
“Fui al consulado boliviano, a la comisaría, a todos lados, pero me tienen dando vueltas. Me dicen que no hay registro, y así llevo más de diez años”, relató con frustración.
La falta de documentación lo ha condenado a una vida en la informalidad, dependiendo de changas y de la recolección de basura para subsistir. Sin acceso a un empleo en blanco, tampoco puede aspirar a una vivienda digna ni ofrecerle un futuro mejor a su hijo. “No puedo vivir así. Quiero trabajar bien, pero no puedo porque no tengo documento. Soy prácticamente nada”, expresó con desesperación.
La precariedad de los alquileres y la solidaridad vecinal
La familia vive actualmente en un terreno prestado, ya que los costos de alquiler son inalcanzables para ellos, especialmente sin un trabajo formal. “No te aceptan si tenés chicos, y si lo hacen, te cobran una barbaridad. ¿Cómo hago para pagar eso si no tengo un ingreso fijo?”, explicó.
“El hombre que me daba changas en una obra grande me echó porque necesitaba poner a todos en blanco. ¿Cómo entro yo si no tengo papeles?”, agregó.
A pesar de las adversidades, César no ha dejado de buscar soluciones. Durante años intentó regularizar su situación, pero la burocracia y la falta de respuestas lo han dejado sin alternativas. “No es que me crucé de brazos. Intenté de todo, pero no puedo hacer el documento. Me encantaría trabajar bien, darle un mejor futuro a mi hijo, pero no puedo en estas condiciones”.
“Si alguien puede ayudarme a resolver esto, se lo agradecería de corazón. No quiero seguir viviendo así. Solo quiero trabajar y darle una vida mejor a mi familia”, concluyó.
La historia de esta familia no es aislada. En la meseta, muchas personas enfrentan situaciones similares, atrapadas en la informalidad y la precariedad. Es un recordatorio de que, detrás del crecimiento económico de Neuquén, hay sectores que aún esperan ser incluidos en el progreso.