Expectativas en la Autoridad de Cuencas por el proceso de privatización de las centrales
La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas se creó cuando comenzó el proceso de privatizaciones de las centrales hidroeléctricas, en la década de los 90. Tres décadas más tarde, con la finalización de las concesiones y el paulatino deterioro de sus funciones, el personal comenzó a temer por el futuro del organismo.
En las últimas semanas, ese panorama parece haber cambiado: el gobierno nacional estableció una “hora de ruta” para convocar a una nueva licitación de las represas, y si bien no se conocieron nuevos avances, hacia dentro de la AIC se vive con más tranquilidad.
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Y se respira un cierto optimismo porque a partir de las discusiones que se están llevando adelante para especificar las normas de manejo del agua, se le determinarán mayores responsabilidades. Esa discusión es estratégica no solo para la entidad sino para las provincias de Rio Negro y Neuquén, que vienen reclamando mayor ingerencia en las decisiones sobre el uso del recurso.
Es que las privatizaciones se realizaron en 1993, con otro encuadre jurídico, y la reforma constitucional que se realizó en 1994 le reconoció a las provincias el “dominio originario” de los recursos naturales.
En la AIC esperan que con la nueva norma de manejo de aguas, pasen a tener una mayor ingerencia en las definiciones. Foto: represa de Piedra del Águila /AIC.
En el esquema original, la AIC era el organismo responsable de definir el manejo de la cuenca; en la práctica, la secretaría de Energía terminaba por definir cómo se operaban las centrales. Y las concecionarias seguían las instrucciones que les llegaban desde Nación.
“Más funciones implicarán más responsabilidades”, explican en el organismo. Claro que habrá que ver cómo se solucionan algunos problemas económicos que persisten: hoy, tiene menos personal que en la década de los '90. Eso a pesar de que se trata de un organismo técnico y que nunca estuvo sobredimensionado.
Ocurrió que el personal que ingresó en esos años fundacionales, entró en la edad de jubilarse. Y el ritmo de los retiros fue mucho mayor que el de las incorporaciones.
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Matías Caso, el delegado de ATE en la AIC, confirmó esa situación y precisó que es un tema que deberá definirse. Y resaltó que en los últimos meses lograron ponerse al día con lo salarial: “veníamos de un retraso muy grande y conseguimos que se nos reconociera con un bono que se ha estado pagando”, apuntó.
El representante gremial confirmó que se fueron despejando algunas dudas que existieron sobre la continuidad del organismo y destacó las expectativas que existen sobre el futuro. “La AIC pasará a tener un mayor protagonismo en el manejo de los caudales, de acuerdo a las proyecciones de los embalses. Siempre con un criterio técnico y priorizando el agua para el consumo humano y para el riego”, precisó.