JUICIO POR EL CRIMEN DE OTOÑO
Los peritos explicaron cómo encontraron el cuerpo de otoño y lo trasladaron a la morgue
Los expertos que declararon durante este viernes en el juicio explicaron dónde se encontró el cuerpo de Otoño y las precauciones que tuvieron que adoptar para poder trasladarlo hasta la morgue judicial ubicada en Roca. Se encontraba en un avanzando estado de “saponificación”, un proceso biológico que produce una sustancia jabonosa, no soluble en agua, que ayuda a preservarlo.
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Sin embargo había que tener mucho cuidado para su recuperación y traslado: al secarse, se transforma en una sustancia muy fragil y quebradiza, explicó el forense Ismael Handam. El cuerpo se encontró en el desarenador de la central de El Treinta, sobre el canal principal del riego. A unos 200 metros de uno de los extremos del Distrito Vecinal Noreste y a unos 800 metros del Penal, que entonces no existían.
En octubre de 2007, Wálter Muñoz era el responsable del área Criminalística de la policía en Cipolletti. Junto a un grupo multidisciplinario del Poder Judicial, y la fuerza de seguridad, estuvieron analizando de qué manera recuperar el cuerpo que había quedado como “crucificado” sobre un tronco de olivillo. Hubo que limpiar bastante basura para acceder al cuerpo, luego colocarlo sobre la camilla de rescate y finalmente introducirlo en una bolsa cadavérica. Y aún así, había de todo: desde yuyos a plásticos, de plomadas a anzuelos. Hasta algún cangrejito y otras formas de vida acuática.
Los integrantes del Tribunal siguieron con atención la declaración de Muñoz. Foto: Cipo360.
“Hicimos una pericia sobre la ropa. Primero, sobre la campera; después, sobre lo que quedó de la remera, que no estaba en buenas condiciones; y el corpiño, que se encontraba bastante intacto. Estaba abrochado y no tenía señales de haber sido arrancado”, explicó Muñoz. Pero en una de las prendas se halló un corte, compatible con la rotura producida por un arma blanca.
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Se comparó con el resto y se encontraron señales idénticas. “Entonces pedimos a los forenses revisar el sector del hemitórax izquierdo, para ver si había algo que pudiera entenderse como una herida punzo cortante”, explicó. En una segunda autopsia se la pudo ubicar. Se trata de una lesión pequeña, de siete milímetros de diámetro y unos ocho centímetros de profundidad. Una distancia que bien podría haber llegado hasta la arteria subclavia y producir una hemorragia fatal. “Es una hipótesis con un alto grado de probabilidad”, explicó Handam.