Causa Otoño: el testimonio del ex comisario que dejó más dudas que certezas
Desde hace un tiempo que la declaración del ex comisario general Ives Vallejos era esperada con cierta atención en el juicio que se sigue por la muerte de Otoño Uriarte. Fue el jefe de la comisaría de Fernández Oro cuando desapareció la adolescente, el 23 de octubre de 2006; y el responsable de la investigación hasta fines de marzo de 2007, cuando fue separado de imprevisto por decisión de la jueza María del Carmen García García.
Pero no so sólo eso: también fue removido de la comisaría y trasladado primero a Roca y después a Jacobacci.Pero el poder interno de la institución no lo abandonó: llegó a ser jefe de la Unidad Regional V (con jurisdicción entre Fernández Oro y Catriel), y se retiró con el máximo rango posible, el de comisario general.
Fue muy cuestionado por la querella y por la familia Uriarte; y también por los abogados de los cuatro imputados, los hermanos José Jafri y Néstor Cau; Germán Antilaf y Maximiliano Lagos. Se esperaba que a partir de su testimonio pudiera desentrañarse alguna trama oculta de la investigación, pero nada de eso ocurrió. Fueron más sus “no recuerdo”, que sus declaraciones espontáneas. Y la audiencia bajó el ritmo ante la necesidad de tener que hacerle leer documentación que se encuentra en la causa.
Vallejos debía declarar la semana pasada, pero un episodio vinculada con su diabetes como enfermedad de debate, producto del estrés, obligó a postergarla. De todos modos, no aportó mucho. Por ejemplo, quedó en el aire la razón por la que se allanó la casa de José Jafri en la madrugada del 25 de octubre de 2006, a escasas 24 horas de la desaparición de Otoño. Un procedimiento que llevó a cabo el mismo comisario, pero que arrojó resultados negativos.
Vallejos se retiró con el máximo rango posible de la policía. Se amparó en su falta de memoria para evitar respuestas complejas. Foto: Cipo360.
Le esquivó a las precisiones también en relación al frustrado operativo en San Martín de los Andes: solo recordó que el entonces secretario del juzgado, Santiago Marquez Gauna (hoy fiscal general de Cipolletti), le pidió un procedimiento urgente porque había una denuncia indicando que vieron a Otoño en un prostíbulo. Un viaje que terminó poco menos que en un escándalo: con el propio Vallejos y su acompañante, el sargento Vivanco, detenidos o demorados por la policía neuquina.
“Nadie me llevó detenido; fuimos a hablar con el comisario”, se atajó Vallejos. Pero reconoció que Vivanco había entregado un folleto sobre la desaparición de la menor “al portero del prostíbulo”. Material que se encontró cuando la fuerza neuquina hizo el allanamiento.
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Al regresar a Cipolletti explicó que hizo un informe para presentar ante la jueza; pero que García García decidió su relevo de la investigación “sin dar más explicaciones”. Era fines de marzo de 2007. El cuerpito de la joven se encontró en la central de El Treinta, el 24 de abril. “Nunca más volví a tener el tema en mis manos”, precisó.
“Me pusieron en una situación incómoda. Nadie me dijo que iban a hacer un allanamiento, y quedé en el medio”, se justificó el ex policía. Y descartó que hubiese existido algún momento de rispidez con el padre de la víctima.
En varias oportunidades lo consultaron por los motivos de ese abrupto traslado. Paso del “no recuerdo” al “nunca me dieron una explicación”. Eso sí, la comisión especial investigadora que se conformó para profundizar la búsqueda nunca le agradó: la definió como una acción “política”, impulsada desde la gobernación – entonces dirigida por el radical Miguel Saiz -, debido a las “presiones” que estaba recibiendo, antes que judicial o policial.
El gobierno resolvió poner al frente al entonces subcomisario Daniel Jara, actual jefe de la policía rionegrina y quien está citado para declarar en el juicio.