2024-12-05

Causa Otoño: un perito de parte denunció que su informe “desapareció” del expediente

Enrique Prueger aseguró que buscaron ocultar el trabajo que realizó en 2007 y que presentó “por mesa de entradas” del Poder Judicial

Enrique Prueger es un licenciado en Criminalística muy conocido a nivel nacional. Es una persona de consulta ante cada hecho criminal de difícil resolución. Además de las consultorías, es profesor titular en la Universidad Nacional de Río Negro; tiene su propia academia de criminología y es docente de dos universidades privadas argentinas. En abril de 2007 fue convocado por la familia Uriarte como un “perito de parte”. Trataban de sumar un aporte más para llegar a la verdad. Entonces no imaginaban todo lo que iba a pasar en el medio.

 

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Esta mañana, el experto denunció un hecho que refleja el desmanejo en que se desenvolvió la investigación: la carpeta con el informe que elaboró desde que se realizó la autopsia hasta el allanamiento de la vivienda donde se encontraron los restos incinerados del celular de la adolescente, se perdió en dos oportunidades. La última, definitivamente.

 

Prueger destacó que presentó el trabajo “por Mesa de Entradas de Tribunales”, que estaba “ingresando por calla España, en un sector vidriado”. Y un día la entonces jueza de instrucción, María del Carmen García García, le reprochó que no se lo hubiera hecho saber. Allí se enteró de que había estado “cajoneado” y que por alguna razón había reaparecido en el despacho de la magistrada.

 

Después, el criminalista se alejó de la investigación por su mala relación con el entonces fiscal, Oscar Cid. “Había sospechas, recriminaciones, un mal clima de trabajo. Así que renuncié para no entorpecer la causa”, precisó. En 2015 – ya habían pasado ocho años del secuestro y posterior homicidio -, se reincorporó. En la causa había un nuevo fiscal, José Rodríguez Chazarreta. Y entonces se dio cuenta de que el material aportado no estaba. “Desapareció por segunda vez”, lamentó.

 

El cuerpo de la adolescente fue encontrado en un sector de la central de El Treinta. Para Prueger, estuvo allí "cinco meses y tres semanas". Foto: archivo.

 

Durante su testimonio en el juicio que se está realizando en los tribunales de nuestra ciudad, Prueger explicó sus conclusiones sobre la muerte de la adolescente: tal como estaba el cuerpo, “fue enterrado en un lugar” y por lo menos una semana después “fue arrojado a la usina” ubicada en El Treinta, sector donde apareció en abril de 2007. Las características que tenía el cadaver le permitieron efectuar ese razonamiento.

 

Descarto absolutamente que pudiera haberse tratado de un suicidio” o de un accidente por caer en la central, puntualizó. “Los cuerpos de las personas ahogadas, cuando pasan tanto tiempo en el agua, aparecen desnudos. La fuerza del agua les arranca la ropa”, explicó. Además, el cuerpo habría quedado “en posición cabeza abajo”, pero el cuerpito de Otoño quedó “con la cabeza hacia arriba”.

 

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Por otra parte, sostuvo que hay una idea entre personas de baja o mediana formación de que si se arroja algo en el canal que conduce a la minicentral hidroeléctrica, “va a desaparecer”. Algo que en este caso no ocurrió porque el cadaver quedó atrapado en el descargador de fondo.

 

Prueger mencionó otras dos circunstancias clave: el cuerpo “no flotó, sino que se fue hacia abajo rápidamente”, circunstancia que se produjo porque “le habían atado un peso en las piernas para que se hundiera”. La fuerza de la correntada mutiló en el cuerpo, arrastrando los miembros inferiores (tibia y peroné), y los antebrazos (cúbito y radio). Durante una búsqueda posterior, junto a los técnicos de Gendarmería pudieron encontrar algunos de los huesos, que estaban “desgastados por el paso del tiempo”.

 

 

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