2025-01-23

Isla Jordán: la difícil convivencia de los Retamal con sus vecinos

Productores, instituciones y trabajadores municipales relataron los conflictos que deben afrontar desde hace décadas.

Instalados entre la confluencia y la zona de la Isla Jordán, los Retamal se han caracterizado por ser vecinos difíciles de llevar. Al menos, así lo testimonian chacareros que viven en las proximidades; los referentes de algunas instituciones, como el club de Caza y Pesca, y empleados municipales que sufrieron amenazas y golpes en diversas oportunidades.

 

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El jefe de familia fue el que llegó a fines de los años ’50: don Pedro comenzó como criancero, una forma de llevar adelante su economía. Tuvo ocho hijos, y su descendencia continuó creciendo. Hoy, según un último relevamiento, existen 18 viviendas que fueron construyendo en la zona.

Son los integrantes del grupo que decidió cerrar una calle que conduce a la confluencia, con tranquera y candado. Eso motivó una denuncia penal del intendente, Rodrigo Buteler, y un conflicto que fue escalando paso a paso. Esta mañana se realizó una visita con la justicia para analizar la situación en el lugar.

De los Retamal, algunos continuaron con la actividad de una ganadería de subsistencia; otros se dedicaron al comercio o ingresaron a trabajar a instituciones oficiales. Pero la falta de cuidado y de responsabilidad fue una constante: los animales siempre salían de la propiedad e invadían espacios públicos y privados. “Toda la parquización que hacíamos en la Isla terminaba en el estómago de las vacas”, enfatizó un antiguo empleado municipal.

 

Los animales de la familia siempre estuvieron lejos de su propiedad. Foto: archivo.

 

Ángel Estanga, inspector municipal ya jubilado, explicó que en su momento recibió amenazas y hasta golpes por parte de uno de los Retamal. Fue en 1995, durante la gestión de Jorge Ocampos al frente del municipio y Cachi Chiauzzi en Servicios Públicos. “Se hizo una redada y secuestramos unos 15 caballos que andaban sueltos. Recibimos muchas presiones hasta que finalmente se llegó a un acuerdo:  el municipio le devolvía los animales y ellos se comprometían a llevarlos a un campo más lejos. Pero nunca cumplieron”, recordó.

Unos meses más tarde, Estanga estaba en el Policlínico Modelo por una cirugía que debían realizarle a su pequeño hijo. “Cuando salgo, me cruzo con una persona y recibo un golpe fuertísimo en la cabeza. Era Miguel Retamal, que me dice: ‘vos me robaste los caballos’. Andaba con otro paisano, muy alto, con el cuchillo cruzado en la cintura”, precisó.

 

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Miguel recibió otras denuncias por la tala indiscriminada de armas y la pesca furtiva. “En varias oportunidades recibimos sus amenazas. Cuando nos cruzaba nos hacía señas y nos mostraba el revolver que llevaba a la cintura”, precisaron ex empleados del municipio.

Los animales sueltos de los Retamal eran una pesadilla constante: destrozos, agresiones y nadie que se hiciera cargo. “En el Vivero Municipal producían verdaderos desastres”, precisaron.

A los propietarios de las chacras linderas les pasaba lo mismo: no había almácigo,  invernadero ni quinta que aguantasen la voracidad de los cerdos, vacas o caballos sueltos.

A veces, los caballos llegaban a la zona recreativa y generaban más de un problema al atacar a quienes intentaban pasar un fin de semana tranquilo.

Los Retamal no se caracterizaron por relacionarse de mejor manera con sus vecinos y el resto de las instituciones. Además de incumplir con las promesas que realizaban durante las diversas gestiones que se realizaban

 

 

 

 

 

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