La taxista asaltada fue despedida y ahora recibe amenazas de muerte
Lo que comenzó como un asalto violento terminó en una pesadilla interminable para una taxista de Cipolletti. Dos pasajeras la atacaron brutalmente, le robaron sus pertenencias y lograron hacer transferencias de dinero a su propio nombre. Ahora, aunque las agresoras están detenidas, la víctima no solo perdió su trabajo, sino que también enfrenta amenazas de muerte contra ella y sus hijas.
El ataque ocurrió mientras la taxista trabajaba para la empresa Servitaxi. Dos mujeres abordaron su vehículo y, en un momento del recorrido, la redujeron de forma violenta.
"Me ahorcaron con un cable, me apuntaron con un cuchillo en las costillas y la otra agarró otro cuchillo que yo tenía en el auto. Con esto y a punta de cuchillo me sacaron las claves del celular y de la tarjeta. Se hicieron una transferencia a su nombre, por eso también las agarraron y están detenidas", relató la víctima.
El ataque no solo la dejó con heridas físicas y emocionales, sino que además se sintió desamparada. Según su testimonio, el operador no le brindó asistencia tras el asalto.
"Después de todo esto, me agarra un ataque de histeria porque el operador realmente hizo abandono de persona conmigo", explicó. En medio de su crisis emocional, fue a la base y, sin control de sus actos, arrojó un teléfono y una radio. Como consecuencia, fue despedida de la empresa.
"Estoy desempleada después de casi estar muerta, asesinada", lamentó.
Las amenazas de muerte y el miedo constante
El calvario no terminó con la detención de las agresoras. En la madrugada del lunes, la taxista recibió amenazas de un perfil de Facebook con el nombre Lucino Galera Jr..
"A las tres de la mañana me empezaron a mandar mensajes con fotos de mis hijas, de mi dirección, diciéndome que nos iban a hacer algo", denunció.
No es la única afectada. Otras mujeres también fueron amenazadas. "A una chica le dijeron que le iban a pegar un tiro", contó.
La víctima realizó una denuncia en fiscalía por estas amenazas, pero hasta el momento no ha recibido protección policial ni novedades sobre su caso.
"Estamos bajo llave, cuidándonos entre nosotros. Es lo único que podemos hacer", concluyó.
Ahora, la gran incógnita es si la justicia actuará a tiempo para proteger a la víctima o si, una vez más, la desprotección institucional dejará a una trabajadora expuesta a la violencia.