Luciana Muñoz: ni los $ 100 millones de recompensa sirven para saber dónde está
Hace ocho meses, Luciana Muñoz salía de la casa de su abuela en el barrio Gran Neuquén. Una cámara de seguridad registró su paso frente a un comercio. Iba sola. Después, pareció habérsela tragado la tierra. Solo el silencio atendió el desesperado reclamo de su madre y sus amigas.
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El último contacto había sido con su novio, Carlos Avilez, con quien la unía una relación conflictiva, no exenta de violencia. El hombre está detenido con prisión domiciliaria, acusado de falso testimonio e interferencias en la investigación, pero hasta el momento no se hallaron evidencias que lo involucren con la desaparición de Luciana.
El gobierno neuquino incrementó sustancialmente la recompensa para obtener datos que permitan destrabar la investigación: comenzó ofreciendo un millón de pesos, un monto insignificante para poder quebrar la cadena de silencios y complicidades; y pasó a 10 millones. Meses después se la llevó a 100 millones de pesos, pero tampoco se obtuvo resultados.
La última imagen de Luciana: una cámara de seguridad la captó caminando por una calle del barrio Gran Neuquén. Foto: archivo.
Los investigadores admitieron que se manejan con tres grandes líneas de trabajo. Y en dos casos aparece el narcotráfico como factor desencadenante. La primera es que fue “entregada” a una red de trata de personas. Algunos datos que fueron apareciendo durante la pesquisa es la adicción de Luciana a sustancias, lo que la llevó a contraer una deuda importante.
Segú esta línea de trabajo en desarrollo, la adolescente habría sido “vendida” a una red de trata para pagar esa deuda. Se realizaron varios allanamientos en diversos sectores de la capital provincial y en localidades aledañas, sin resultados.
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La otra hipótesis es que Luciana fue asesinada durante una fiesta que se realizó en un “bunker” narco, y su cuerpo enterrado en algún sector de la meseta. Pero los rastrillajes que se realizaron por las bardas llevaron a un callejón sin salida.
Y la tercera línea de investigación es la de un crimen pasional: alguna persona cercana no soportó el rechazo a sus requisitorias, terminó matándola y ocultando su cuerpo. Tampoco se logró avanzar en ese sentido.
Mientras tanto, la familia y los amigos de Luciana desesperan. El jueves se realizó una nueva marcha por las calles neuquinas, reclamando celeridad en la investigación. Y sobre todo, que la causa no quede en el olvido.