2025-04-04

Bulling: el paso de la broma al acoso contra una víctima indefensa

Un tema que preocupa a los padres pero al que no se termina de encontrar una solución adecuada.

Con el comienzo del año escolar, el tema del bulling vuelve a instalarse en la agenda de madres y padres. Es un tema de conversación en la escuela primaria, mientras esperan la salida de los hijos, y con docentes en las horas de consulta. Pero en el nivel medio la situación cambia bastante. Hay una mayor lejanía desde la institución con las familias. Y la única respuesta al acoso escolar parece ser el cambio de curso o de colegio.

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Eso no es resguardar al chico; parece más un castigo que un resguardo. Y los chicos que hacían bulling, seguramente van a encontrar a otra víctima. No soluciona nada”, enfatizó la psicóloga Julieta Pinedo ante la consulta de un papá preocupado por estas situaciones. “El problema es institucional; primero se debe tratar en la institución y después en la casa”, reflexionó.

El bulling empieza por dos casos puntuales: la apariencia física, y la aplicación al estudio. Las dos características juntas pueden convertirse en una verdadera tortura silenciosa para quien padece de este tipo de violencia.

En un colegio privado de Cipolletti el tema tuvo que tratarse al nivel de dirección. Una nena era acosada por su apariencia y por las notas que sacaba. Y el padecimiento era dentro y fuera del aula. La solución transitoria, cambiar a la adolescente de curso. Los padres no están muy conformes y piensan seriamente en buscar otro lugar.

El "acoso escolar" se convierte en una verdadera tortura para niños y adolescentes que no pueden escapar de esa persecución. Foto: archivo.

Ante la consulta de un familiar, la profesional explicó su punto de vista: “la atacan porque la ven como el eslabón débil, porque no reacciona de la misma manera. Los chicos proyectan lo mismo que viven en sus casas. Por eso hay que darle un marco institucional al trabajo”.

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“El bulling es el acto final; antes hubo un escenario que los alumnos deberían haber trabajado. Y está lo otro: la responsabilidad de los alumnos que no han intervenido. El bulling no es solo el que lo ejerce, también el que es testigo, se ríe o no interviene frente a esa situación. Y qué hacemos para dar una respuesta”, precisó.

La psicóloga enfatizó ese concepto: “para que suceda, es porque previamente se preparó un escenario. Y donde estaba el equipo docente, directivo, en ese entramado. El bulling es el acto final”. Para evitar esas consecuencias, para lograr que el colegio sea un espacio de aprendizaje y no de padecimientos, los docentes deben estar particularmente atentos a esas situaciones.

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