BELLEZA
Silvia Pérez sorprendió al revelar el insólito motivo por el que aplicaba grasa de caracú en su pelo
En una reciente aparición en televisión, la actriz Silvia Pérez dejó boquiabiertos a muchos al revelar un insólito secreto de belleza que utilizaba en su juventud para nutrir su cabello. Durante su intervención en el programa "La noche perfecta", conducido por Sebastián Wainraich, Pérez compartió una anécdota que rápidamente captó la atención del público y de las redes sociales, gracias a su originalidad y excentricidad.
Con una exitosa carrera sobre los escenarios, actualmente protagonizando la obra "No me olvides" junto a Arnaldo André en el Teatro Picadilly, Silvia Pérez no es ajena a los reflectores. Sin embargo, en esta entrevista, la conversación se desvió hacia un campo menos explorado de su vida: su cuidado capilar. Mientras recordaban viejas anécdotas, Wainraich introdujo el tema en un segmento conocido por sacar a relucir los secretos mejor guardados de las celebridades.
Reviviendo un método que, en sus palabras, fue pionero en su época, Silvia relató que solía utilizar grasa de caracú para cuidar su melena. Al ser interrogada sobre la veracidad del rumor de que hervía huesos de vaca para luego aplicar su grasa en el cabello, la actriz comentó entre risas que, efectivamente, alguna vez lo hizo. Atribuyó este curioso consejo a Roberto Giordano, un afamado estilista, quien en su momento implementaba esta técnica radical para cuidar cabelleras que habían sido severamente dañadas por tinturas.
Silvia explicó que, a pesar de lo poco convencional del método, era altamente recomendado para aquellas personas que necesitaban revitalizar su pelo. "Decían que era el mejor lubricante", explicó, señalando que aún con el fuerte olor que generaba el hervor de los huesos, los resultados en el brillo y belleza del cabello eran notables. Con humor, agregó que el gasto en productos para el cabello al cabo de los años, casi equilibra sus ingresos totales.
El anfitrión del programa, visiblemente sorprendido, elogió la sinceridad de su invitada, quién, sin temor al ridículo, compartió un pedazo inusual de su vida personal. Aunque esta técnica hoy en día pueda parecer extrema, Silvia Pérez la recordó con afecto, manifestando que en su momento se consideraba un avance rebelde entre los cuidados para el cabello maltratado de las famosas y del público en general. La revelación de Silvia, más que un truco de belleza, se transformó en una deliciosa anécdota que reflejó no solo la presión de aquella época por mantener una imagen perfecta, sino también los ingeniosos –y a veces arriesgados– métodos que se utilizaban para conseguirlo.