RESILIENCIA
Eugenia Tobal recordó el episodio más crítico de su embarazo, cuando temió por su vida
En el convulsionado mundo de la maternidad tardía, Eugenia Tobal no solo trazó un camino de esperanza al convertirse en madre a los 43 años sino que partió de una premisa inusual: la superposición del nacimiento y del duelo. Un relato donde vida y muerte, dos polos que rara vez se encuentran, se convirtieron en compañeros inseparables de viaje para Eugenia.
Después de haber perdido un embarazo años atrás, Eugenia Tobal logró cumplir su anhelo de convertirse en madre gracias a la decisión de congelar óvulos. Sin embargo, la llegada de Ema, su ansiada hija, se tornó en una montaña rusa emocional debido a la situación crítica de su madre, que en los momentos más delicados del embarazo batalló por su vida. Este cruce de emociones encontró a una Eugenia con resiliencia, quien dejó claro que aquellas vivencias, más que hundirla, le enseñaron de la dureza pero también del amor.
Las primeras semanas con su recién nacida Ema debieron haber sido un período de disfrute y serenidad pero fueron ensombrecidas por el desgarrador adiós de su madre. Eugenia se enredó en una trama de eventos desafortunados, donde el puerperio coincidió con la pandemia global, forjando así un escenario que puso a prueba los límites de su resistencia emocional. "El embarazo fue todo transitado en como en un periodo muy muy intenso de mi madre, entre la vida y la muerte todo el tiempo" confesó Eugenia, como una manera de desenterrar esas artimañas del destino que parecían orquestadas por una tragedia griega moderna.
Con el sigilo que permite el paso de los años, solo recientemente se envolvió en palabras y compartió lo que antes le parecía infranqueable, convertida en la voz narrativa de sus memorias vivas plasmadas en una obra escrita. La escritura se alzó como el puente salvavidas que permitió a la artista reemplazar el silencio por frases sinceras. En su libro "Esa nueva piel", cuenta no solo esa travesía emocional, sino también un cúmulo de experiencias que trazan una línea humana y reconocible para otras muchas personas que viven en silencio similares etapas de sus vidas.
Los episodios narrados por Eugenia Tobal cuentan no solo de resistencia personal sino también reflejan el inquebrantable vínculo madre e hija, enfatizando en el aprendizaje que llevó consigo una vez finalizó el crudo invierno de sufrimientos. Es que a través de sus páginas impregnadas de dolorosas verdades emerge también un mensaje de esperanza de cómo sobrevivir al caos y encontrarse con el amor revestido de humanidad, pilares ambos resistentes al tiempo y al olvido. Al convertir una etapa lacerante en la inspiración del papel y tinta, Eugenia se sale aliviada una y otra vez por esa evolución catártica que evidencia tanto en páginas escritas como en lo que decidió compartir a través de su red social.