2025-05-10

“Yo quiero perpetua para los cuatro”: el grito de justicia de Carmen, la madre de Jorge Gatica

A dos años y cuatro meses del brutal asesinato de Jorge Gatica tras ser detenido en una comisaría, su madre Carmen revive el horror vivido, exige condenas ejemplares para los policías acusados y se prepara para afrontar el juicio por jurado que comienza este lunes.

Carmen lleva tatuado el dolor en la voz. Han pasado dos años y cinco meses desde que su hijo, Jorge Gatica, fue detenido por la policía en la comisaría del Mapu y nunca volvió con vida. Lo que comenzó como una detención terminó con su muerte a raiz de los golpes que le dieron. Jorge fue llevado primero al hospital, lo regresaron a la comisaría y, dos horas después, lo devolvieron muerto.

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“Tenía 100 golpes, 50 quebraduras, las dos piernas rotas, la oreja derecha arrancada, siete costillas quebradas, una de las cuales le perforó el hígado. Eso le causó un derrame y se murió ahí”, recuerda Carmen. 

Las versiones oficiales fueron mutando: primero dijeron que Jorge se golpeó solo, luego que tenía una enfermedad previa, y finalmente que murió de un infarto. Nada de eso coincidía con el estado en el que Carmen recibió el cuerpo de su hijo: “Cuando me abren la bolsa negra, mi hijo era un monstruo, estaba todo golpeado. Era un matambre abierto de arriba abajo por la autopsia. Fue lo más feo que viví en mi vida”.

La causa avanzó gracias a la insistencia de la familia, que contrató un forense particular. Ese peritaje reveló la magnitud de la tortura a la que fue sometido Jorge. Incluso se sospecha que podría haber tenido quemaduras de cigarrillos. “Eso lo sabremos en el juicio”, dice Carmen.

El juicio por jurado arranca este lunes a las 8 de la mañana y se extenderá por varias jornadas. Hay cinco policías imputados: Walter Carrizo, Jorge Sosa, Vilmar Quintrel y Andrea Henríquez, quienes integraban la guardia la noche del crimen.

El oficial Gastón Moraga también fue acusado, pero llegó a un acuerdo con la fiscalía y la querella. Aceptó un juicio abreviado y fue condenado a tres años de prisión condicional por omisión dolosa de evitar la tortura.

De ellos, dos están presos, uno con prisión domiciliaria, otro con pulsera electrónica, y Moraga, quien quedó en libertad por pedido de la familia para que declare. “Moraga fue el único que me pidió perdón. Dijo que trató de frenar la golpiza, pero lo sacaron. Los demás, ni una palabra. Solo lloraban, pero nadie hizo nada”, cuenta Carmen.

La mujer reclama prisión perpetua para los cuatro responsables directos. “Ellos tenían que haberlo detenido, no matarlo. Para eso están, para hacer las cosas bien. Mi hijo era sanito, no merecía esto. Yo le pedí al fiscal que vaya a fondo, que cumpla su promesa de perpetua. Porque esto que hicieron fue tremendo”, asegura.

Carmen va a estar desde temprano en los tribunales, acompañada por sus hijos, hijas, y por Lila Calderón y su equipo. Pegarán carteles y prepararán el espacio para quienes la acompañen en la lucha. “Así no me voy a sentir solita. Agradezco mucho a los que estén conmigo”, dice.

En el fondo, Carmen busca algo más que justicia penal: busca verdad, memoria y consuelo. “A veces pienso que Jorge va a volver. Pero cuando vea todo de nuevo en el juicio, voy a terminar de convencerme de que ya no está. Solo le pido a Dios que haya justicia en esta tierra, porque la justicia divina, esa seguro que llega”.

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