SE PLANTÓ
Marcela Kloosterboer recordó el freno que le puso a Adrián Suar cuando era adolescente
Marcela Kloosterboer es una de las caras conocidas en la televisión argentina, quien ha estado presente en la pantalla desde su niñez. Conocida por su dedicación en icónicas producciones como 'Chiquititas' y 'Verano del 98', su trayectoria la ha vinculado estrechamente con Adrián Suar, una de las figuras más influyentes detrás de la productora Pol-ka. A pesar de su compromiso profesional, Marcela siempre mantuvo un equilibrio entre su carrera artística y las experiencias que hacen a la adolescencia occidental.
Durante sus años de educación secundaria, mientras la actriz juvenil transitaba el último año de escuela, una etapa de plena exigencia académica y emocional, Kloosterboer tomó una ambiciosa decisión que mostró su carácter determinado. En medio de grabaciones extensas y una vida diferente a la de sus pares, Marcela valoraba las experiencias de una típica joven de su edad. Una de estas importantes vivencias era el famoso viaje de egresados a Bariloche, un rito de paso para muchos adolescentes argentinos.
'Fue en ese momento, justo antes de graduarme, cuando supe que debía ir a hablar con Adrián', contó Marcela, rememorando aquella trascendental conversación. La necesidad de ser parte de aquel evento significativo la llevó a plantarse firmemente frente al influyente productor. 'Estaba decidida a no perderme esos 10 días competitivos y liberadores. A pesar de que Adrián intentó que redujera mi ausencia a cinco días, no acepté', revela con una sonrisa.
Suar, quien ha acompañado a Kloosterboer desde sus primeros pasos en la industria, eventualmente comprendió la importancia de estas experiencias para su joven protegida. 'Felizmente, él entendió y pude cumplir mi sueño adolescente', afirmó Marcela, agradecida de poder conservar ambos mundos: su carrera y su vida social como adolescente.
La actriz reflexiona sobre esas pocas ocasiones en las que debió lidiar con la dualidad de su mundo adolescente y profesional: 'Esas situaciones de tener que perderme algún encuentro eran inevitables. Mis amigas se escapaban a la playa y yo seguía rodando en el estudio, aunque lograba disfrutar ambos aspectos de mi vida'. Años después, ella siente un orgullo indiscutible. Non fue un camino fácil, pero esa lucha por conservar las experiencias típicas de su juventud colorea los recuerdos de su adolescencia con alegría y satisfacción.