Atacó a su ex con un palo y en la comisaría dijo que le había dado “el merecido”
Esta mañana comenzó el juicio contra Víctor Hugo Venegas Herrera, un ciudadano chileno de 69 años que está imputado intento de femicidio tras golpear violentamente a su expareja. Según la fiscalía, permaneció escondido y al acecho durante dos horas escondido en el patio de la casa, para atacarla por sorpresa. Luego se dirigió a la comisaría 24 y habría dicho: “déjenme detenido. Le di el merecido a mi mujer”.
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Para Sebastián Caldiero, abogado querellante, fue el mensaje que “resume de manera descarnada” una cultura “patriarcal”. Y apuntó que “no podemos renunciar a la figura de intento de femicidio (…) Si queremos construir una sociedad mejor, si queremos acabar con esta violencia, debemos buscar justicia”.
La víctima del hecho es Liliana Ruiz, una empleada municipal que convivió con el imputado durante 26 años y que describió “el calvario” que le tocó vivir a lo largo de esa relacón. Un clima de violencia y opresión: “yo no podía tener amigas, no podía tener familia, no podía trabajar. En cambio, él si podía tener todo eso”, enfatizó.
La jornada comenzó con una breve explicación sobre las razones que impidieron llegar a un juicio abreviado. La fiscalía y la querella se mantuvieron firmes en la calificación de “femicidio en grado de tentativa”. Por su parte, Michel Rischman, defensor de Venegas, pidió una tipificación mucho más leve: “lesiones leves en contexto de género”, o en su defecto, “lesiones graves en contexto de género”.
Los jueces siguieron con mucha atención el testimonio de la mujer, víctima de violencia. Foto: Cipo360
El tribunal colegiado está presidido por Guillermo Mero, y lo acompañan las magistradas Florencia Carusso y Alejandra Berenguer.
La pareja se había conocido en 1996 y se consolidó en 1998, cuando se fueron a vivir juntos. Ambos tenían hijos de anteriores matrimonios, y además tuvieron una hija en común. En enero de 2024, una jueza de Familia había excluido del hogar a Venegas, debido a la reiteración de los episodios de violencia, y le dictó una cautelar de acercamiento. El imputado comenzó entonces una escalada de hechos violentos que culminaron con la agresión.
Muchas de las escenas de lo que ocurrió el día del hecho quedaron registradas por las cámaras de seguridad que estaban instaladas en el patio de la vivienda. A las 4.12 de la madrugada del 29 de febrero del año pasado, según el fiscal, Venegas ingresó al lugar y se mantuvo oculto hasta las 6.35.
En ese horario, Ruiz debía salir en su bicicleta para dirigirse a la municipalidad, donde se desempeña en la dirección de Recaudaciones. “Venegas la sorprendió” y le “dio tres golpes” con un “palo de 55 centímetros de largo y tres centímetros de espesor”, dijo el fiscal. El objeto fue secuestrado la policía: se encontró sangre de la víctima, al igual que en la ropa que usaba el atacante cuando se presentó en la comisaría.
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Caldiero remarcó que “no es un caso más, para tomarlo con indiferencia. Fue el corolario trágico de una prolongada vida de violencia de género. Situación tolerada durante 25 años por la sociedad”. Y recordó que las diferentes denuncias que presentó la víctima entre 1998 y 2003 no tuvieron respuesta práctica, por lo que terminó desistiendo de continuar por ese camino.
Rischman buscó enmarcar el caso en el particular mundo en que se crió Venegas: “nació en Chile, llegó al país a los 13 años, y se crió en el seno de una familia donde el padre definía todo en la vida de esa familia. Era un factor cultural determinante y se formó en ese ámbito”, sostuvo.
A su criterio, se debe evaluar la situación particular de la agresión: “el hecho es grave en sí, pero tenemos que definir lo que pasó ese día, no antes”, razonó.