2025-06-02

Día del Bombero Voluntario: historias de vocación, coraje y sacrificio

Los bomberos cipoleños y una tradición que cumplió 70 años. Espíritu de colaboración y mucha capacitación para enfrentar a las más diversas situaciones.

El 2 de junio se celebra el día del Bombero Voluntario argentino, recordando al primer cuerpo que se conformó en el barrio porteño de La Boca. Desde aquella jornada de 1884, el modelo del voluntariado se fue extendiendo por todo el país y en 1954 se formó el cuerpo de Bomberos de Cipolletti.

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En una ciudad mucho más pequeña pero con mucho movimiento económico, la necesidad de una dotación especializada en apagar incendios era una necesidad imprescindible. Para galpones, aserraderos y papeleras, era vital poder contar con un servicio de esta naturaleza. Para los jóvenes, una forma de asegurarse que no se perdieran puestos de empleo.

En estos 70 años de historia, los Bomberos cipoleños fueron escribiendo una historia de compromiso y entrega, asumiendo la vocación y enfrentándose a la tragedia de las familias. Por ejemplo, la del 24 de agosto de 1974, cuando un escape de gas provocó la explosión del frigorífico de Fadecs, ubicado sobre la calle Tres Arroyos. Murieron cinco personas: el sereno, el gerente de la firma, Leopoldo Figueroa; su esposa Teresa, y dos de sus hijos, Daniel (de 11 años), y Rubén, de 8. Regresaban de un encuentro familiar cuando la detonación los sorprendió bajando del vehículo.

Sólo sobrevivió el más pequeño, Jorge, que entonces tenía 5 años. Se encontraron escombros sobre la calle Fernández Oro, pero la onda expansiva provocó la rotura de vidrios hasta la esquina de 9 de julio y Brentana.

 

Los voluntarios deben cumplir con sus guardias y realizar una capacitación permanente. Foto: Archivo.

Miguel Manquilef, suboficial mayor a cargo del Destacamento Cipolletti desde hace cuatro años, recuerda otros hechos más cercanos. Como el incendio de la papela Sanovo, en la que estuvieron trabajando casi un día y medio; las cenizas llegaron hasta el barrio Santa Genoveva de Neuquén. O el que se produjo en un depósito de elementos de limpieza, en el que debieron batallar durante 15 horas para poder sofocarlo.

“Muchos de esos materiales ya estaban; por ahí somos más concientes o estamos mejor capacitados para enfrentar esos incendios. Ahora sabemos cómo reacciona un colchón cuando se incendia, qué se puede esperar de un depósito de plásticos, y las formas en que tenemos que trabajar para atacar el fuego”, contó Manquilef.

El cuerpo de Bomberos cuenta con 63 efectivos: 17 provienen del escalafón policial, y 46 son voluntarios, de entre los 18 a los 60 años, distribuidos entre los cuarteles de Cipolletti y Las Perlas. No es fácil la actividad del bombero: primero, porque los horarios y las guardias hay que cumplirlas. Segundo, porque al ser voluntario no está remunerado. Y tercero, porque para poder enfrentar la amenaza de las llamas hay que estar capacitándose en forma permanente.

Siempre estamos trabajando con la capacitación – contó Manquilef -. Desde RCP, primeros auxilios, a lo que es el rescate en sí. Rescate en altura, en vehículos siniestrados, en frentes de distintos materiales”, explicó.

Los Bomberos pasan por dos instancias: hay una Escuela de Cadetes, que recibe las inquietudes de los más chicos, de entre 12 y 17 años, que van recibiendo una capacitación adecuada a su edad. Algunos de ellos pueden pasar después al Voluntariado, pero ya requieren de un entrenamiento más riguroso, a partir de los 17-18 años.

Un porcentaje decide realizar la carrera policial para después poder sumarse al escalafón bomberil. Hoy ya no son tantos: casi un 30 % de los voluntarios cipoleños están trabajando en empresas petroleras o de servicios. El aprendizaje que realizan en la actividad del cuartel es un buen antecedente para llegar a esos codiciados puestos de trabajo.

Manquilef comenzó su carrera trabajando en incendios forestales de Bariloche en 1996. En 2001 pidió el pase al valle y le tocó el cuartel de la calle Libertad. Y desde hace cuatro años es el jefe del espacio. “A los más jóvenes les digo que este es un trabajo para hacer con vocación. Que no hay que rendirse; y que hay que cumplir con el servicio. Y también hay que estar con las capacitaciones, que son casi todas las semanas. Pero las satisfacciones son muchas”, contó.

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