HIDROELÉCTRICAS
El peligro crece: alertan por la seguridad de la población ante el abandono de las represas en la región
En la región del Comahue, donde los ríos Negro y Neuquén marcan el pulso de la vida y el desarrollo, las hidroeléctricas siempre han sido un tema de debate. Hoy, más que nunca, vuelven al centro de la escena por una cuestión crítica: el vencimiento de las concesiones otorgadas hace 30 años a empresas privadas. Frente a este escenario, desde la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue se lanzó una fuerte advertencia sobre las consecuencias de seguir sin discutir a fondo el futuro energético y de seguridad de la región.
El ingeniero Juan Manuel Ramos, referente de esa casa de estudios, explicó que la situación actual debería ser vista como una oportunidad para “barajar y dar de nuevo”. Sin embargo, lamentó que el Gobierno Nacional esté avanzando en sentido contrario, con la reprivatización individual de las centrales hidroeléctricas, lo que —según Ramos— debilita la posibilidad de reinversión y pone en riesgo tanto la infraestructura como la seguridad de los pueblos aguas abajo.
“Estamos promoviendo un foro en defensa de los ríos y represas, porque creemos que esta es una discusión clave que no se está dando. Las concesiones deberían pensarse en conjunto, no por separado, para que haya espalda financiera suficiente para sostener las obras existentes y construir las que hacen falta”, sostuvo el ingeniero.
Uno de los puntos más preocupantes es la falta de avances en la represa de Chihuido, una obra largamente postergada sobre el río Neuquén. Más allá de su capacidad para generar electricidad, se considera vital por su función de contención ante crecidas cada vez más intensas, exacerbadas por el cambio climático. “Hay un fallo de la Corte Suprema que ordena su construcción por razones de seguridad. Hoy, esa obra sigue sin concretarse, mientras el riesgo aumenta”, advirtió Ramos.
La comunidad científica y sectores sociales ya comenzaron a movilizarse. El próximo paso será una convocatoria amplia a fuerzas políticas, instituciones y ciudadanía para exigir un nuevo enfoque al Gobierno Nacional. “No es sólo una cuestión de quién opera o mantiene las represas, sino de quién tiene la responsabilidad sobre la seguridad de millones de personas que viven aguas abajo”, remarcó el ingeniero.
Mientras tanto, crece la preocupación por la posibilidad de una catástrofe evitable. Ramos señala que las proyecciones actuales indican que las crecidas extremas ya no son tan excepcionales como cuando se construyeron las represas. “Parece que estuviéramos esperando que pase una tragedia para reaccionar. Este es el momento de actuar, de decidir con la mirada puesta en el bien común, no en intereses particulares.”