El Cipolletti Tiro Club celebra 35 años de historia, pasión y comunidad
El domingo 8 de junio no será un día más para los socios y socias del Cipolletti Tiro Club. Con más de tres décadas de historia, el club celebra su 35º aniversario con un torneo especial de FBI y carabina .22, que ya cuenta con más de 30 inscriptos. Pero más allá del certamen, el encuentro será una oportunidad para repasar la historia de una institución que nació desde cero y hoy es ejemplo de organización, inclusión y amor por el deporte.
Ariel López, actual presidente y uno de los socios fundadores, repasó con emoción los orígenes del club: “Comenzamos en 1990, junto con mi esposa y mis dos hijos. Hoy el mayor es instructor nacional de tiro, y el más chico viene cada tanto. El club es más que una segunda casa para nosotros”. Lo dice con orgullo mientras camina por instalaciones que reflejan años de esfuerzo: infraestructura renovada, mejoras en seguridad, y un espacio en constante evolución que hoy cumple con estándares que muchos clubes de Buenos Aires aún no alcanzan, según las últimas inspecciones de Armat.
“El tiro es una pasión, un hobby que se hace piel. Venir al club es algo cotidiano, no solo por el deporte, sino por el sentido de comunidad que se genera”, expresó López. Enfermero jubilado, encontró en esta disciplina un lugar de contención y crecimiento. “He visto gente de todos los rubros encontrar acá un lugar de paz. Abogados, médicos, albañiles… todos se sienten cómodos. Cada uno descarga donde puede, y este club es eso para muchos.”
Durante el último año, el Cipolletti Tiro Club sumó 16 nuevos grupos familiares. “Eso demuestra que la actividad crece, que hay interés genuino. Además, siempre tuvimos muy buen vínculo con el municipio y los vecinos del barrio Santa Elena y Santa Marta. Organizamos actividades para el Día del Niño y otras fechas especiales. Queremos ser parte activa de la comunidad.”
López también habló sobre los prejuicios que muchas veces pesan sobre el tiro: “El arma sola no hace nada, el problema es quién está detrás y la educación que recibe. En mi casa siempre hubo armas, y mis hijos aprendieron desde bebés a convivir con esa responsabilidad. Hoy uno de ellos es instructor.”
El recorrido emocional por estos 35 años incluyó momentos duros, como robos que obligaron a reconstruir techos y paredones. “Esto empezó desde abajo, con cubiertas tiradas en el fondo. Pero lo hicimos con las manos, con noches enteras de trabajo y con mucho amor. Hoy somos una familia. Cada socio que entra lo hace con ganas, con facturas, con mates. Porque este club es de todos.”
Con personería jurídica y cuentas en orden, el club piensa a futuro: “Nuestra meta es formar a las nuevas generaciones para que esto no se termine cuando nosotros ya no estemos. Los clubes desaparecen cuando desaparecen las personas que los aman. Por eso hoy festejamos, pero también sembramos.”
Los 35 años del Cipolletti Tiro Club son más que un aniversario. Son la celebración de una comunidad, de una pasión que une, y de un proyecto que sigue creciendo con el empuje de quienes lo sienten parte de su vida.