De una ligadura de trompas a un trasplante de corazón: Alison ya está siendo operada
Lo que debía ser un procedimiento ambulatorio se convirtió en una pesadilla irreversible. Alison Calfunao, una mujer joven y sana, ingresó el lunes pasado a la Clínica San Lucas para realizarse una ligadura de trompas, una intervención quirúrgica simple que muchas veces no requiere internación prolongada. Sin embargo, su estado de salud se deterioró de forma repentina y grave. Hoy, siete días después, permanece en el Hospital Italiano de Buenos Aires, con una pierna amputada y en espera de un trasplante de corazón que, según confirmó su madre este martes por la mañana, finalmente llegó.
"Ya empezaron con la operación, estamos esperando… son 9 horas con mucha angustia", contó Karina, su mamá, en diálogo con LU19. La mujer relató el calvario vivido desde el primer momento en que acompañó a su hija a la clínica. “Ella quería ligarse por una cuestión económica, para no seguir trayendo hijos al mundo que no puede mantener. Se lo propuso a su médico y le dieron el turno rápido”.
Todo estaba previsto para que Alison regresara ese mismo día a su casa. Sin embargo, lo que sucedió después sigue envuelto en incertidumbre y reclamos. “Le hicieron todos los estudios, estaba sana, no tenía ningún problema cardíaco, nada. Ya había sido operada de la cadera hace años y salió bien. Esto era más simple”, lamentó Karina.
Pero apenas horas después de la intervención, Alison sufrió dos paros cardíacos. Su estado se agravó al punto de ser declarada como "desahuciada" en el San Lucas. Fue gracias a la intervención de los médicos de la Clínica Pasteur y el apoyo de distintos sectores del sistema de salud, que se logró su traslado al Hospital Italiano de Buenos Aires. “La trajeron con respiración manual, su corazón ya estaba en peligro. Le salvaron la vida en el último minuto”, sostuvo la madre.
El domingo le amputaron una pierna. Este martes, en una cirugía de altísimo riesgo, se le realiza el trasplante de corazón. Mientras tanto, su familia espera en silencio, sin poder comprender cómo una operación de rutina terminó en semejante tragedia. “Quiero que mi hija salga de acá con vida, aunque no sea la misma que entró. Me la quiero llevar viva”, dijo su mamá, quebrada.
Sobre el costo del tratamiento, explicó que por el momento se cubre con la obra social y la asistencia del Ministerio de Salud, que se habría puesto a disposición.
Por ahora, la prioridad es Alison. Pero su familia ya dejó en claro que va a exigir justicia: “Ella entró caminando para una operación de 40 minutos. Hoy le falta una pierna y su corazón. Eso no puede quedar así”.