DRAMÁTICO
Fátima Flórez se cruzó con su ex en los Martín Fierro de Teatro y todo terminó en un momento incómodo.
En la esperada gala de los premios Martín Fierro de Teatro, una inesperada coincidencia se transformó en el centro de atención de la velada. Fátima Flórez, la destacada humorista argentina, y su ex pareja Norberto Marcos protagonizaron un tenso reencuentro, un suceso que sin duda marcaría el evento del año.
El ambiente en la alfombra roja era de expectativa. Gime Accardi y Guido Záffora eran los anfitriones del segmento, preparados para entrevistar a los asistentes. Fue en este contexto que Norberto Marcos llegó acompañado por Sofía, una integrante del célebre Dúo Glam, esperando hablar sobre la obra que representaban. Sin embargo, el curso de la entrevista cambió drásticamente tan pronto como Záffora notó la proximidad de Flórez, quien se encontraba a pocos metros.
El periodista, reconocido por no rehuir a la polémica, no pudo resistir la tentación de preguntar directamente a Marcos sobre cómo se sentía al compartir el mismo espacio con Fátima luego de dos años de una percepción mediática separada. "¿Qué vamos a hacer?", inquirió Guido, sin poder ocultar su emoción. La reacción de Marcos, aunque serena, dejó entrever la incomodidad de la situación, negándose a mirar hacia donde estaba Flórez y comentando: "No sabía ni que estaba aquí".
Los esfuerzos de Záffora por propiciar un esperado cara a cara fueron constantes y cómicos, al punto de tratar de llevar de la mano a Marcos hacia donde estaba su ex pareja, ante lo cual recibió una mirada incrédula por parte de su compañera Gime Accardi. La humanidad del escenario teatral fue inevitablemente transformada en espectáculo, en un intento tan desesperado como evidente de generar contenido de alto voltaje para su audiencia.
Finalmente, ni Fátima ni Norberto cedieron al espectáculo que se proponía. Ambos evitaron comprometerse en un encuentro público, a pesar de las insistencias de Záffora, quien tuvo que resignarse mientras prometía un futuro cara a cara que quizás nunca acontezca. El trasfondo quedaba como un recordatorio de las tensiones aún latentes tras los focos y la fama, continuando ambos en su senda profesional aislada, al menos por la noche. El espectáculo concluyó consecuentemente, pero la pregunta sobre qué pasará eventualmente queda al aire, tan vibrante como el arte que se honra en los propios Martín Fierro de Teatro.