No le renovaron la matrícula del colegio a un nene de 5 años y fueron a una mediación judicial
Una situación conflictiva entre un establecimiento escolar y la familia de un nene de cinco años pudo ser resuelta a través de un proceso de mediación judicial. Desde el colegio entendían que los padres no valoraban el proyecto educativo. Los papás se sentían agredidos por la institución. Hasta que finalmente no le renovaron la matrícula para el ciclo lectivo siguiente.
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El conflicto llegó a una instancia de mediación, que se desarrolló en el Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos (Cimarc) del Alto Valle.
Los representantes de la escuela relataron que la tensión con la familia del niño se extendió durante todo el año sin que encontraran una solución. Y tras varios intentos de diálogo, decidieron no renovar la matrícula del niño para el siguiente ciclo. Según indicaron, entendieron que la familia no compartía ni apoyaba el proyecto pedagógico de la institución y señalaron que, a pesar de haber respondido a cada planteo, no lograron satisfacer las expectativas. También afirmaron que percibieron que la familia no valoraba su trabajo ni el enfoque educativo.
Por su parte, los padres del niño expresaron angustia y frustración por las experiencias vividas en la escuela, que incluyeron situaciones que consideraron discriminatorias. Relataron que los reclamos no fueron escuchados adecuadamente y que esto afectó tanto al niño como a otros integrantes del grupo familiar. En su exposición, cuestionaron la decisión de no renovar la matrícula y la calificaron como un acto que vulneraba el derecho de su hijo a la educación. También señalaron las dificultades que encontraron para conseguir una vacante en otra institución.
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Durante la audiencia, las partes pudieron intercambiar sus visiones y reconocieron el sufrimiento que provocó el conflicto. La familia reafirmó su interés en que el niño continuara en la escuela, a la que valoraron por su calidad educativa. A su vez, las representantes de la institución destacaron la importancia del compromiso familiar como condición necesaria para sostener la continuidad escolar.
Con la intervención de la mediadora, las partes acordaron establecer por escrito los compromisos necesarios para mejorar el vínculo y permitir la continuidad del niño en el establecimiento. La madre, quien no se encontraba presente físicamente, participó de forma remota, validó lo acordado y celebró la posibilidad de que su hijo continuara en el mismo entorno escolar.