DRAMA
María Rosa Fugazot vivió momentos de angustia antes del fallecimiento de René Bertrand y su pedido conmovió a todos
La comunidad artística y seguidores de todo el país se han vestido de luto tras el trágico fallecimiento de René Bertrand, quien a sus 53 años, dejó un vacío imposible de llenar. René, destacado actor y director, se despide del mundo tras enfrentar una feroz batalla contra una enfermedad que, desafortunadamente, pudo más que él.
Días antes de este triste desenlace, su madre María Rosa Fugazot, conocida por sus propias contribuciones al mundo del espectáculo, vivió jornadas de angustia y desesperación. Antes de que la fatalidad golpeara a su puerta, María Rosa echó mano a las redes sociales con el ferviente deseo de reunir oraciones y buena energía. "Te rogamos señor. ¡Cúranos y protégenos! Amén", escribió mientras buscaba consuelo y ayuda divina en momentos de intensa incertidumbre.
El contexto de toda esta situación se remonta a una supuesta gripe que inicialmente complicó la salud de René. No obstante, la comunidad inmediata del actor posteriormente entendería que esta era solo una parte de una enfermedad más complicada y feroz en la que el cáncer tuvo un papel descarnado. El dolor y el deseo de sanación claramente expresados en el pedido de María Rosa reflejan cómo las esperanzas chocaban contra un muro de realidad cada vez más presente que desalentaba incluso el ánimo más firme.
María Rosa Fugazot compartió un conmovedor post en sus redes sociales que, bajo un prisma de desesperación, recordaría a quienes posteriormente visitaron su perfil la magnitud del dolor que atraviesa una madre al ver el deterioro de un hijo que lucha por su vida. "En esta noche te entrego mi vida y la vida de mi familia, por favor mira nuestras luchas, nuestras necesidades y nuestras súplicas", fueron las palabras que acompañaron una imagen igualmente emotiva.
A pesar de las súplicas y de los buenos deseos enviados por muchos, el desenlace no pudo ser revertido. Amigos y conocidos, como el conductor Mariano Iúdica, manifestaron su consternación acerca de lo que describieron como una enfermedad devastadora que tomó a René desde lo más profundo y lo llevó sin remedio. Iúdica comentó: "Fue muy repentino y cruel todo. Es muy terrible... Es muy dura esta enfermedad”. Él, como muchos otros, confirma la dureza de luchar contra un mal que se lleva frente a frente tantas esperanzas, sueños, y, en este caso, una vida dedicada al arte.