Crimen de la Escuela 63: por qué el asesino puede ser condenado a prisión perpetua
Francisco Castillo, el hombre imputado por el crimen de su excuñado Diego Fasce, puede ser condenado a prisión perpetua. Los fiscales le atribuyeron “homicidio con alevosía”, que es cuando el asesino toma las previsiones para que su víctima se encuentre indefensa y no pueda reaccionar. En cambio, la defensa adelantó que tratará de aferrarse a la “no punibilidad” del hecho debido a la “situación de necesidad” en que se encontraba. Y detalló un escenario de violencia de género y hacia la familia de Castillo.
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Los fiscales Judith Saccomandi y Gustavo Herrera abundaron en detalles para justificar la calificación de “alevosía”. Explicaron que Castillo llegó a la Escuela 63 de Cinco Saltos alrededor de las 17.30 del miércoles, conduciendo un Renault Logan; llegó hasta donde se encontraba Fasce, discutieron unos minutos, y luego Fasce decide retirarse hacia su vehículo, donde lo aguardaba su pareja actual.
Según la teoría del ministerio público, Castillo extrajo una pistola Bersa 380 (un calibre similar a una 9 mm y por lo tanto un arma de guerra), lo empezó a seguir y realizó al menos ocho disparos. Cinco impactaron sobre el cuerpo de la víctima: uno en el brazo, uno en la cabeza, que lo hace caer, y tres cuando ya estaba tendido en el suelo. Las balas le atravesaron el corazón y el pulmón.
“Mientras va caminando le apunta y realiza ocho disparos continuados. Pum, pum, pum… ocho disparos porque son las cápsulas que encontró Criminalística en el lugar. Y digo que iba caminando mientras disparaba por la forma en que se encontraron esas cápsulas”, precisó Herrera. “Lo ejecutó”, puntualizó luego.
Castillo está imputado de homicidio con alevosía y puede ser condenado a prisión perpetua. Foto: Cipo360.
La síntesis era muy clara: “Diego Fasce no tuvo ninguna oportunidad de defenderse”, ya que fue atacado de espaldas y mientras caminaba hacia el auto, saliendo de la escena. Saccomandi detalló las pruebas: el video de la cámara de seguridad de la escuela, que tomó toda la secuencia; los testimonios de la actual pareja de la víctima, Aldana Centeno; y su sobrino, Sebastián Guzmán.
El defensor de Castillo es Michel Rishman, un penalista de amplia experiencia en juicios penales. De entrada, admitió que su estrategia pasaba por no desconocer la autoría del crimen, pero sí el contexto: “los hechos que enmarcan el asesinato y que lo explican”. En ese marco, mencionó que se ajustará al Código Penal, que en su artículo 34 considera “no punible” a quien “causare un mal por evitar otro mayor inminente a que ha sido extraño”.
Su “pupilo” – como le gusta llamar Rischman a sus clientes -, se encuentra en una situación muy complicada: muchos testigos que lo reconocen como el autor de los disparos, una filmación que muestra los hechos, la presentación del arma con la que se habría ejecutado a Fasci y su propia declaración en sede policial.
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En su hipótesis, la “no punibilidad” se sostiene a raíz de la violencia que Fasce ejercía contra su expareja, Yamila Castillo – sobrina del homicida -, y las amenazas constantes y reiteradas que habría realizado contra el resto de la familia. “Hay cinco causas, cinco denuncias efectuadas contra Fasce por violencia. Yamila vivía aterrorizada, amenazada. Tenía un botón antipánico y custodia policial en su casa”, explicó Rishman.
El 19 de junio se realizó una mediación con el equipo judicial de Cinco Saltos, en la que participaron Yamila y Diego Fasce. Según el defensor, la profesional que intervino dejó una frase reveladora: “podría estar en riesgo la integridad física de algunas de las partes”. Agregó: “esto lo escribió seis días antes de que terminara en esta forma”.