Una cicatriz, una lucha, una esperanza: Jade fue operada en el Garrahan y necesita ayuda para seguir adelante
Jade tiene solo ocho años, pero ya pasó por una historia que marcó su vida para siempre. Cuando estaba a punto de cumplir dos años, sufrió un grave accidente vial en Paraguay: el camión de gran porte en el que viajaba volcó y las consecuencias fueron severas. En su carita, especialmente en su labio, quedaron cicatrices profundas y la pérdida de dos fragmentos de tejido que desde entonces requerían una compleja intervención quirúrgica.
Hoy, seis años después, Jade fue operada con éxito en el Hospital Garrahan de Buenos Aires. Acompañada por su mamá, Jessica Paola Valdez, la pequeña cipoleña recibió un injerto de grasa extraída de su ombligo, que fue aplicado en la zona de la boca y el labio. "Fue una operación de dos horas y media. Está dolorida, pero bien. Se despertó y lo primero que quiso fue mirarse, pedir una foto", contó emocionada Jessy.
A pesar del buen resultado, la recuperación no es sencilla. A los cuidados propios de la cirugía, se sumó una reacción alérgica en uno de sus ojos que todavía están evaluando. La estadía en Buenos Aires se extenderá por al menos dos semanas más, tiempo en el que madre e hija se alojan solas, sin más recursos que la solidaridad de quienes puedan ayudar.
"Yo trabajaba en un hogar de abuelos, pero cuando tuvimos que viajar de nuevo a Buenos Aires en junio, me quedé sin trabajo. No tenemos ingresos ahora, necesitamos ayuda para poder estar acá, comprar las cremas para su carita, movernos", explicó Jessy con voz firme, pero llena de angustia.
La cuenta para colaborar es una cuenta de Mercado Pago a nombre de Jessica Paola Valdez. El alias es simple de recordar: jessica.mp.123.
Jade cursa tercer grado en la Escuela N° 83 de Cipolletti. Sus compañeros y maestras la quieren mucho, lo mismo que quienes la conocen en su iglesia. “Es muy buena nena, muy compañera. Se da con todo el mundo”, dice su mamá con orgullo. La fecha de la operación coincidió con las vacaciones de invierno, por lo que, afortunadamente, no perderá más días de clase, algo que ya venía ocurriendo con las consultas y estudios previos.
Esta intervención es solo la primera etapa. En tres o cuatro meses deberán volver a Buenos Aires para una nueva cirugía, ya que todavía quedan procedimientos reconstructivos pendientes. Por eso, toda colaboración es fundamental.
“Los médicos del Garrahan se portaron excelente. Jade está en buenas manos”, dice Jessy, y agradece cada mensaje, cada donación, cada muestra de afecto. La historia de Jade no es solo la de una cicatriz que comienza a cerrarse, sino también la de una comunidad que puede ayudar a que una niña vuelva a sonreír con plenitud.