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Le quisieron robar la bici, lo golpearon y después atacaron a su familia a tiros
La familia de José, vecino de la ciudad, sufre desde febrero una verdadera pesadilla. Todo comenzó cuando su hijo fue abordado en una plaza por un grupo de jóvenes —algunos menores de edad— que intentaron robarle la bicicleta. Se resistió y lo golpearon entre cinco.
El conflicto escaló a niveles extremos. Según el testimonio de José, tras la golpiza, los agresores —acompañados por adultos— comenzaron a hostigar a su familia. Primero, chocaron el auto del yerno con una camioneta, y luego se dirigieron directamente a su domicilio. “Estábamos en casa con mi nietita y mi nuera cuando vinieron a tirotearnos con una pistola 40. Si no fuera por la pared y la reja, nos mataban a los tres”, relató.
Durante esos disparos, uno de sus hijos —ajeno al conflicto inicial— fue gravemente herido. La bala quedó alojada cerca de su columna y ya fue sometido a cuatro cirugías en el Policlínico Modelo de Cipolletti. Su estado sigue siendo delicado. Otro hijo, menor de edad, también recibió un disparo en la cabeza pero logró recuperarse.
La familia asegura que pese a las denuncias, los responsables siguen en libertad. “Tengo cámaras, pruebas, cápsulas que levantó criminalística, amenazas por redes sociales... pero no pasa nada. Nos siguen hostigando. Hasta cuando fui a fiscalía me los crucé en la calle”, denunció José.
Las amenazas son constantes. “Abren cuentas falsas en Instagram, suben fotos de mi hija con su bebé, amenazan con matarnos. Nos dicen que no importa que estemos con la policía, igual nos van a matar”, detalla.
Desesperados por la falta de respuesta judicial, la familia evalúa trasladar al joven herido a un hospital en Buenos Aires para continuar su recuperación, mientras siguen reclamando justicia. “Nosotros somos gente de trabajo, no queremos otra cosa que vivir en paz”, afirma José.
El temor, sin embargo, no cesa. “Cada vez que pasa algo, sabemos que va a haber represalias. Ya no es vida. No se puede vivir así. Y lo más doloroso es que ellos siguen libres, como si nada hubiese pasado”.
La familia Fernández —mencionada como la agresora— ya habría protagonizado situaciones similares con otros vecinos, según testimonios que se están sumando a la causa.