ESPECTÁCULO
Luciano Castro reveló una dolorosa traición laboral que vivió en sus inicios y que todavía no logra olvidar
Luciano Castro, un nombre que resuena en la industria del entretenimiento argentino, se ha visto envuelto en más de una controversia. Sin embargo, pocas historias han sido tan surrealistas como la que el propio actor compartió en una reciente entrevista en el programa de Vero Lozano. En este vibrante diálogo, Castro recordó un curioso episodio de su carrera, cuando una familia propietaria de una panchería en La Plata intentó utilizar su nombre para comercializar un pancho, algo que aunque parezca inverosímil, afectó al actor.
Mientras la conductora del programa no dudó en realizar preguntas incisivas, Castro describió la situación tan surreal como perturbadora. Reveló que tras la filtración de unas comprometedoras fotos personales, una panchería le contactó solicitando el uso de su nombre para uno de sus productos. "Me llamaron muy respetuosamente, la hija de la familia, para preguntarme si podían usar mi nombre con su nuevo producto. Desde luego les dije que no, y con mucho respeto aceptaron mi decisión", relató el actor.
Este intento, que podría considerarse como un esfuerzo desesperado de negocios por aprovechar la notoriedad repentina del actor, fue un claro recordatorio para Castro de lo efímera y frágil que puede ser la reputación en la era de la información. Sin embargo, el actor agradeció que la familia involucrada respetara su postura, considerando que en otros casos él no había tenido la misma suerte: “No lo hicieron y eso me sorprendió, porque en este país dicen una cosa y luego te la dan igual”, agregó Castro con la claridad que lo caracteriza.
Por otro lado, el dueño del establecimiento, conocido popularmente como MonsterMila, también compartió su versión en una charla con Teleshow. Confesó que la idea surgió de un momento casual y con la intención de generar un fenómeno viral. "Los clientes están enardecidos con la idea, nos piden que le pongamos: La salchicha de Luciano Castro. En La Plata somos conocidos por nuestros excéntricos productos". Narró cómo había ideas de nombres alternativos como -Monster salchi-, pero que finalmente, por el carácter jocoso que tomó la situación y considerando las implicaciones legales, prefirieron retractarse del plan inicial.
El fenómeno tomó mayor relevancia al notar la increíble expectativa que generó entre los clientes del lugar, dispuestos a perder cualquier tipo de evento solamente por ver si se llegaba a realizar. El furor mediático causó más consternación que risa, debido a la percepción pública del escándalo que giraba en torno al actor en ese momento. Una historia pintoresca que Luciano Castro aún recuerda con una singular mezcla de incredulidad y humor, que en su contexto describe fielmente la peculiar realidad del espectáculo y el mercantilismo en una misma esfera.