VALENTÍA
Se reveló cuál fue el momento en el que Julieta Prandi logró escapar de su ex pareja
En medio de un período turbulento y desafiante que expuso los rincones más oscuros de su vida privada, la valiente actriz Julieta Prandi finalmente tuvo el coraje de romper las cadenas de un largo y doloroso calvario. Durante años, Prandi sufrió en silencio al lado de su ex marido, Claudio Contardi, enfrentándose a un espectro de abuso que iba desde la violencia psicológica hasta el asalto sexual. Depender de alguien que un día te juró amor eterno solo para cambiarlo por miedo y sometimiento es una de las formas más desgarradoras de vivir la vida, y ningún testimonio fue más desgarrador que el de Prandi.
La trama de esta sombría historia comenzó a tomar rumbo en 2019, cuando Julieta Prandi tomó una de las decisiones más difíciles de su vida: apartarse físicamente de Contardi. Decidió salir de la casa que tanto compartieron, una especie de cárcel sin barrotes que obstaculizaba su libertad. Lo que vino después fue un arduo camino hacia el reconocimiento y la visibilización de su experiencia. Poco a poco, sus allegados comenzaron a conocer la profundidad del sufrimiento que vivía. El miedo siempre había sido un gran obstáculo, pero el soporte de su confidente, Sebastián Waizer, jugó un papel crucial en este desenlace. Waizer formó una red de seguridad cuando Prandi decidió volcar sus brutales experiencias durante un vuelo de corta duración, pero de profundos impactos, que la animó a empezar a caminar en dirección hacia la justicia.
"Era importante mantener esos espacios para que ella se sintiera cómoda a la hora de desahogarse", comentó Waizer en una entrevista, reflejando momentos en que utilizaron la privacidad como un santuario para poder plantear las tácticas de su liberación. Pero incluso cuando todos los datos fueron recabados y la historia se comenzó a desglosar, dar el salto definitivo aún era un acto cargado de terror.
La vida de Julieta Prandi estaba fragmentada por el control absoluto que Claudio ejercía incluso a nivel financiero, lo cual le obligó a comenzar desde cero al decidir dejar atrás todo. Buscó apoyo psicológico, logró fortalecerse interiormente a través de la terapia, y consideró legales las acciones necesarias para poner fin a los horrores que soportó. Un préstamo fue una necesidad impostergable para encontrar un refugio seguro y empezar de nuevo, acto que se relevó como un significado absoluto de libertad.
El proceso legal finalmente alcanzó un clímax, la cobertura mediática ha estado presente por largo tiempo à causa de la gravedad de los cargos contra Contardi. Principalmente, buscan sacar a la luz la necesidad de hablar y de no quedarse callado ante situaciones similares. Mientras los días transcurren y la sociedad permanece vigilante, la anhelada llegada de justicia se avecina con la próxima decisión en el juicio oral, donde se determinarán las consecuencias de sus acusaciones por parte del tribunal. El veredicto se anticipa como un reflejo no solo de la validación personal para Julieta Prandi, sino también como un mensaje universal para aquellos que aún buscan coraje para alzar la voz.