SEGURIDAD
Este es el tratamiento estético que le dejó a Eliana Guercio graves secuelas en la cara
Eliana Guercio sacudió las redes y generó preocupación al contar el alarmante resultado de un tratamiento estético que, lejos de mejorar su piel y dejarla más tersa y fresca, le provocó un grave daño del que aún se está recuperando. La panelista decidió contar su experiencia para advertir sobre los riesgos de dejarse llevar por publicidades con promesas mágicas.
En un descargo que publicó en sus historias de Instagram, Eliana relató que, antes del procedimiento, todo eran garantías y promesas. “Me dijeron a todo que sí, que iba a ser como yo esperaba”, escribió indignada. Pero apenas horas después de la aplicación, comenzó a notar señales preocupantes y el tono del discurso médico cambió.
La periodista Marina Calabró fue quien reveló en Lape Social Club (América) cuál fue el método utilizado: un láser de dióxido de carbono (COâ). Se trata de una técnica abrasiva que busca regenerar la piel “de adentro hacia afuera”, generando costras que, al caer, dejan un cutis renovado. “En teoría, es un procedimiento seguro si lo hace un profesional capacitado”, aclaró.
Marina contó que Guercio ya conocía este tratamiento: una década atrás lo había realizado con otra médica y el resultado había sido perfecto, la esposa de Chiquito Romero había quedado con la piel “de porcelana”. Sin embargo, esta vez, al no poder contactarla, optó por un centro de belleza que había visto en redes. Esa decisión marcó el inicio de un problema que, asegura, no olvidará.
Apenas 36 horas después de iniciado el tratamiento, su cara sufrió una inflamación severa. Los párpados fueron los más afectados, con hinchazón extrema y sensibilidad al tacto. Lo más alarmante es que no se formaron las costras típicas del proceso, señal de que algo no había salido como correspondía.
En lugar de la piel suave y uniforme que esperaba, el láser dejó marcas visibles y un aspecto similar a una quemadura. Un control médico posterior confirmó la gravedad del daño. “Tuvo suerte de que no fuera irreversible”, le dijo la dermatóloga que la atendió, recomendada por Georgina Barbarossa.
La intención inicial era tratar la frente y los pómulos para suavizar marcas de acné y pequeñas imperfecciones. Pero en el primer control, lejos de darle un plan de solución, le pidieron paciencia y le aseguraron que “en 20 días” vería resultados. Esa respuesta solo aumentó su desconfianza.
Aunque la inflamación fue cediendo, Eliana sigue con cuidados específicos para evitar cicatrices permanentes. Con su relato, busca que otros no cometan el mismo error: confiar en procedimientos invasivos sin investigar a fondo al profesional y el historial del tratamiento.