HOGAR
Eva de Dominici y Eduardo Cruz dejaron ver la lujosa casa que comparten en Estados Unidos
Eva de Dominici y Eduardo Cruz, quienes mantienen una relación desde hace varios años, han abierto las puertas de su elegante residencia en Los ÃÂngeles, Estados Unidos. Este hogar no solo es un reflejo de sus personalidades artísticas sino también un lugar donde el diseño moderno y cálido se unen para crear un espacio único.
La residencia destaca por su mezcla equilibrada de elementos contemporáneos y rústicos, creando un ambiente que favorece tanto la vida profesional de Eva de Dominici como su vida personal junto a Eduardo Cruz, el talentoso compositor y hermano de la reconocida actriz Penélope Cruz. Al ingresar al hogar, uno es recibido por grandes ventanales que permiten que la luz natural ilumine cada rincón, dando vida a los espacios y realzando los muebles de madera y las obras de arte que habitan en él.
La sala principal ha sido diseñada como un punto de encuentro estético y cómodo. Un cuadro antiguo sirve como pieza central, acompañado de una lámpara retro y una mesa robusta rodeada de flores y esculturas de cerámica. Estos elementos dialogan en sintonía con las paredes blancas y los detalles en tonos tierra, generando una atmósfera relajante ideal para escaparse del ajetreo diario de una ciudad tan dinámica como Los ÃÂngeles.
Por otro lado, la habitación principal es un refugio de serenidad. El mobiliario minimalista refleja el equilibrio perfecto entre lo simple y lo personal, constituido por una cama de grandes dimensiones, mesas de luz oscuras y una amplia ventana que inunda el espacio con la luz del amanecer, toda una apuesta por una decoración elegante y sofisticada.
El hogar también aloja un estudio de música personal que Eduardo Cruz ha creado como su santuario. Repleto de guitarras y ukeleles, así como de sillones cómodos y objetos de colección relacionados con la música, este espacio es un testimonio del talento creativo del músico y proporciona un lugar de escape y creación tanto para Cruz como para de Dominici.
Finalmente, la propiedad incluye un extenso jardín y una piscina, ideales para disfrutar del idóneo clima californiano. Este entorno propicia una atmósfera que combina lo práctico con lo emocional, asegurando que tanto Eva de Dominici como Eduardo se sientan inspirados y tranquilos en su vida diaria. La casa es un testamento del amor entre el arte y la vida misma, un verdadero refugio en el corazón de California.