2025-08-19

Recordaron los crímenes de Ana Zerdán y Diana Del Frari

Los asesinatos de las dos mujeres en sus espacios profesionales conmocionaron a la sociedad cipoleña.

Agosto es un mes pesado en la memoria colectiva de Cipolletti: se recuerdan dos crímenes que luego de años de investigación y múltiples sospechas, finalmente quedaron impunes. El 11 de agosto de 1999, la bioquímica Ana Zerdán fue asesinada a golpes en su laboratorio de la calle San Martín. El 14 de agosto de 2001, la kinesióloga Diana Del Frari fue atacada a puñaladas en el centro de rehabilitación donde trabajaba.

 

Leé también: Hoy se recuerdan 24 años del femicidio de Ana Zerdán, otro hecho sin esclarecer en Cipolletti

 

Ana Zerdán, una mujer muy vital y con activa participación en diferentes grupos sociales de la ciudad, fue encontrada muerta en su laboratorio. La golpearon en la cabeza con la tapa de un inodoro y la remataron con un tubo de oxígeno. El laboratorio, ubicado en la planta alta de San Martín 930, casi Brentana, estaba en completo desorden, pero no se habría tratado de un robo.

Desde el primer momento, los principales sospechosos fueron su pareja, Juan Carlos Aguirre; y el hijo, Juan Manuel Aguirre Taboada. Aguirre se dedicaba a la organización y comercialización de las rifas policiales, especialmente de la cooperadora de la Regional II.

Los Aguirre fueron juzgados en dos oportunidades: la primera vez, en 2008, y fueron absueltos, aunque en la revisión el Tribunal Superior de Justicia ordenó la realización de un nuevo juicio. Pasaron ocho años hasta que se pudo instrumentar el caso, y otra vez una cámara penal resolvió que las pruebas eran insuficientes como para demostrar la culpabilidad de los acusados.

El crimen prescribió y ya no es posible avanzar en ninguna acusación penal.

 

Ana Zerdán fue asesinada el 18 de septiembre de 1999. Pasaron 26 años y no se encontró a los culpables del crimen. Foto: archivo.

 

Dos años después del asesinato de Zerdán, otro hecho conmocionó a la ciudad por la brutalidad con que se cometió. Diana Del Frari, kinesióloga, fue encontrada muerta sobre un charco de sangre en su consultorio 9 de julio y Libertad, en el barrio San Pablo. Más de 30 puñaladas, golpes y un caos absoluto en el lugar daban cuenta de la desesperada lucha de la mujer, que intentaba salvar su vida. No lo consiguió.

Su asesinato nunca llegó a juicio. Hubo muchas sospechas y búsquedas en diferentes direcciones hasta que una denuncia alertó sobre un modus operandi similar. Un sujeto ingresó a un domicilio y atacó a una mujer y su hija. Pero en esa oportunidad se pudo alertar a la policía, que llegó a tiempo para detenerlo.

 

Seguí leyendo: A 27 años del triple crimen de Cipolletti, la hija de una de las víctimas aún lucha por la verdad

 

De inmediato se lo consideró sospechoso del homicidio de Del Frari y fue trasladado al Penal de General Roca. Pero no fue al pabellón de los procesados ni al de los sospechados de violación. Por un supuesto error de procedimiento, lo dejaron en un espacio común de presos comunes. Allí fue salvajemente atacado. Cuando los celadores lograron llegar al lugar, Perez estaba convulsionando. Dos días después falleció sin recuperar la conciencia.

Pericias posteriores realizadas por Gendarmería mediante una metodología polémica, señalaron a Pérez como el autor del crimen de la kinesiólaga.

Los crímenes de Ana Zerdán y Diana del Frari fueron investigados como “homicidios calificados”. La figura del femicidio recién se incorporó al Código Penal argentino en 2012.

 

 

 

 

 

Te puede interesar