La UNCo abre sus puertas para una jornada de memoria con el testimonio de Dora Seguel, secuestrada en la dictadura militar
“Es muy interesante poder encontrarse y reflexionar sobre lo que muchos tratan de ocultar y tapar nuevamente”, expresó Dora en diálogo con LU19 AM690, destacando la importancia de sostener instancias colectivas de debate y construcción de memoria.
La historia de Dora y su familia está atravesada por la violencia represiva de la última dictadura cívico-militar. El 12 de junio de 1976, un grupo operativo secuestró a su hermana Arlene Seguel, estudiante de la UNCo, quien continúa desaparecida. Días después, Dora —de apenas 16 años— y su hermana Argentina fueron detenidas y trasladadas primero a la cárcel de Neuquén y luego al centro clandestino de detención “La Escuelita” de Bahía Blanca. Tras una semana en cautiverio, fueron arrojadas maniatadas y vendadas desde un vehículo militar en las afueras de esa ciudad.
En el juicio por delitos de lesa humanidad realizado en Neuquén, donde fueron juzgados 15 ex jefes militares y de fuerzas de seguridad, Dora denunció las violencias sufridas y dio voz a otras compañeras que no sobrevivieron. “Yo soy la voz de muchas que quedaron en el camino. Quizás por mi edad pude verbalizar lo que muchas no lograron contar. Lo hice por ellas”, señaló.
Hoy, ya jubilada de la docencia, Dora sostiene su compromiso de transmitir su experiencia a las nuevas generaciones. “La memoria es un ejercicio activo y necesita de los jóvenes. Muchos profesores trabajan este tema en las aulas y eso es fundamental en un contexto de tanto negacionismo”, afirmó.
Además de la actividad en la universidad, Dora estuve presente en escuelas secundarias de Fernández Oro y Centenario, llevando su testimonio directamente a los estudiantes. “Cuando digo que tenía su misma edad al momento de la detención, se ponen en mi piel. Eso genera un impacto profundo y necesario”, explicó.
La jornada de este viernes será abierta a la comunidad, con la proyección del cortometraje y un conversatorio posterior. “Estoy dispuesta a responder todas las preguntas. Hablar de lo que pasó es también hablar del presente y de los derechos que no debemos perder”, concluyó Dora.