CONFESIÓN
Mariano Martínez contó el accidente que casi le cuesta la vida y recordó cómo logró salvarse
En una revelación inesperada, el actor Mariano Martínez compartió una experiencia profundamente personal que, hasta ahora, había mantenido en privado: el terrorífico accidente que casi termina con su vida en su niñez. Invitado al popular programa Otro día perdido, dirigido por Mario Pergolini, el famoso actor narró con lujo de detalles un episodio que le marcó para siempre.
La historia se remonta a su infancia, cuando Mariano Martínez era apenas un niño que disfrutaba de las tardes soleadas junto a sus amigos en el barrio. En una de esas tardes, un simple paseo para comprar la merienda se tornó en una pesadilla que cambiaría su vida. "Salí corriendo con mis amigos, y mientras atravesábamos la calle, un colectivo apareció de la nada. No me vio venir", rememoró Mariano, con la clara impresión de revivir el pánico de esos segundos fatídicos.
El impacto fue violento. Sin embargo, en una reacción instintiva, Mariano logró apartarse lo suficiente como para que el vehículo alcanzara solamente su pierna. "Sólo me golpeó la pierna", comentó el actor, que pese a la gravedad del accidente, pudo considerarse afortunado de que las consecuencias no fueran aún peores.
Tras el accidente, fue trasladado de inmediato al Hospital Fiorito. Sin embargo, lo que prometía ser un caso manejable, se complicó debido a una falta de diagnóstico preciso. "Me pusieron un yeso sin percatarse de que había un daño oculto que empeoró la situación", explicó Mariano, y agregó que dicha negligencia médica provocó una grave infección. Mirando hacia atrás, no puede evitar estremecerse al recordar lo cerca que estuvo de perder la vida: "Llegué a temer que se me pudriría la pierna".
En medio de la angustia y las complicaciones, su madre emergió como una heroína decidida a no darse por vencida. Con una transfusión de fe y determinación, decidió trasladarlo al prestigioso Hospital Garrahan. Allí, bajo la supervisión de un hábil médico extranjero, Mariano fue sometido a una delicada pero exitosa cirugía que no sólo le salvó la pierna, sino la vida misma. Durante el tratamiento, Martínez aún recuerda con claridad macabra el instante en que vio su propio hueso.
Con una gratitud imborrable, Mariano reflexiona sobre lo aprendido de esa dura vivencia, y sobre cómo aquella infancia difícil forjó la persona que es hoy. "Aprendí que la vida es increíblemente frágil", confesó, mientras relataba cómo el accidente le enseñó también la importancia de la resiliencia. Ahora, reconciliado con ese episodio doloroso, Martínez sigue adelante con su carrera llena de éxitos, consciente de que aquel día en que la vida pendería de un hilo fue también la chispa que le impulsó a ser un inquebrantable luchador.