2025-09-27

RESILIENCIA

Matías Alé reveló qué sintió durante su brote psicótico y sorprendió al contar por qué era “un salvador”

Matías Alé renace

Han transcurrido casi diez años desde aquel torbellino emocional que redefinió por completo la existencia de Matías Alé. Era noviembre de 2015 cuando el artista, que alguna vez fuera un galán prominente en la pantalla chica, se vio inmerso en un episodio psicótico con delirios místicos, un pacto mental que transformó su percepción de la realidad. En una charla reciente, Alé abrió su corazón para relatar con detalles cómo vivenció dicho episodio, la madeja interna que lo llevó a autodenominarse como un salvador con una tarea celeste, y el camino que lo llevó a reconstituirse después de aquel estremecedor trance.

En remembranza de esos días, Matías Alé describió un sentido de urgencia que lo empujaba a completar una misión extraordinaria y sobrenatural. Relató que, en su convencimiento, estaba huyendo de un mal abstracto, una amenaza que solamente él podía repeler protegiendo a una figura crucial para la salvación del mundo. Sus pensamientos se proyectaron a tal punto que, dentro de su mente, concibió un plan palpable: erigir un Arca de Noé, un refugio sagrado en Córdoba. Empezó incluso a recolectar madera en la Posada del Qenti en Carlos Paz, detallando cómo, en su alucinado imaginario, estas acciones cobraban una indómita belleza.

Nada escapó a su desenfrenado corolario interno; hasta meditó en confeccionar y distribuir helados bendecidos durante sus andanzas visionarias. No obstante, este alud mental no duró tanto. Antes de poder materializar estas imaginaciones, fue ingresado a un centro médico donde permaneció por 45 días. Fue el inicio de una aventura de recuperación que había de durar quizás aún más.

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Mirando atrás ahora, Alé ve aquel capítulo no solo a través de un filtro de oscuridad y desdicha. Enumera aspectos positivos de su delirio, afirmando que detrás de las vivencias se escondían enseñanzas y epifanías que le ayudaron a replantear su conexión con la realidad y sus metas verdaderas. Atribuye su verdadera posibilidad de reinventarse al apoyo médico constantemente ofrecido y el férvido respaldo de sus seres queridos que no cesaron de alentarlo ni un solo momento.

Hoy día, con calma incuestionable y serenidad redescubierta, Matías Alé comparte estos recuerdos como prueba viviente de la capacidad de superación humana. Su relato es una esperanza inmarcesible de que, incluso después del más atronador vendaval, se puede encontrar el camino hacia la reconciliación con uno mismo y disfrutar de un nuevo amanecer. Su presente es una amalgama de gratitud y conformidad con la vida que lleva.

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