ESTILO
Así es la lujosa casa donde vive Valentina Cervantes sin Enzo Fernández
En una transición personal y profesional, Valentina Cervantes ha elegido regresar a su Argentina natal con sus hijos, situándose temporalmente en un espléndido domicilio lejos físicamente de su pareja, el futbolista Enzo Fernández. El motivo del distanciamiento no es la falta de amor, sino sus respectivos compromisos laborales que los tienen en diferentes continentes. Fernández se encuentra en Inglaterra, consolidando su carrera con el equipo Chelsea, mientras que Cervantes ha aceptado participar en la próxima edición del popular programa MasterChef Celebrity, lo que la retiene en Buenos Aires.
Situada en el elegante distrito de Núñez, la residencia de Valentina Cervantes se encuentra en el prestigioso Chateau Libertador, una torre emblemática que alberga a otras celebridades como Wanda Nara y Evangelina Anderson. Con un interiorismo que aúna confort y sofistificación, su hogar se convierte en un refugio personal donde Valentina equilibra su vida de modelo, madre y estrella en ascenso en la televisión.
Dedicada a compartir pequeños fragmentos de su vida con sus seguidores, Valentina a menudo retrata en Instagram los espacios de su residencia que emanan un diseño minimalista donde prevalecen tonos suaves y el uso de materiales nobles como el mármol. Las amplitudes de los ventanales no solo permiten vistas privilegiadas al imponente Monumental, sino que llenan de luz los interiores, que respiran elegancia y una sobria tranquilidad.
Los espacios compartidos del edificio no pasan desapercibidos para Cervantes. En ocasiones, sus hijos, Olivia y Benjamín, disfrutan del spa, la piscina y el gimnasio junto a su madre. Valentina no olvida resaltar con humor las sesiones de spinning junto a vecinas tan renombradas como Evangelina Anderson.
La elección de instalarse en un departamento propio es estratégica para Valentina, permitiendo a su familia mantener estabilidad y continuidad mientras aprovecha oportunidades laborales que se multiplican desde que ingresó a la agencia Multitalent. Esta independencia, sin embargo, no afecta el amor que comparte con Enzo. A pesar de los kilómetros que los separan, su relación amorosa persiste robusta, planificando un reencuentro tras el cumplimiento de sus obligaciones profesionales.
Así, Cervantes transcurre sus días entre las cámaras, el gimnasio y el cariño de sus niños, dejando ver al mundo un nuevo aspecto de su personalidad. Su piso en Núñez no solo es un símbolo de éxito, sino un testimonio de cómo alinear sus pasiones profesionales con la custodia de un entorno familiar seguro, haciendo del amor, aunque distanciado, un lazo inquebrantable.